Desde el otro lado

Dependiendo de tu ideología religiosa-filosófica-educativa es probable que tengas una opinión sobre lo que hay más allá del momento de la muerte. Para algunas personas ellos llegan a un lugar hermoso donde se reunirán con sus familiares y amigos una vez más, pero otros van a ir a un lugar con hermosas doncellas que van a tratarlos como a reyes, para otros es como caer en un profundo sueño y tal vez algún día se les despierte para ser juzgados con el resto de la humanidad, para muchos otros, es como si les jalaran la clavija y los apagaran para siempre. Continúe leyendo

Tu historia

Todo el mundo que ves a tu alrededor tiene una historia, que podría ser una historia triste, una historia trágica, una historia de éxito o una historia muy simple. Pero todo el mundo tiene una historia. Una historia llena de momentos felices y tristes, con las ocurrencias divertidas y sorprendentes milagros. Con éxito increíble y duras lecciones aprendidas ya por algunos, y otras no del todo todavía. Pero todos traemos nuestro propio equipaje cargando en la espalda.

Cada día añades una nueva página al libro de tu vida, al igual que todo el mundo, todos tenemos nuestras propias historias que contar. Algunos optan por compartirlas con los demás, pero la mayoría no. Continúe leyendo

¿Eres el mismo? (El niño)

Daba un paseo en un parque donde mi madre me llevaba cuando era niño, estaba tratando de ver lo que había cambiado desde entonces, pero mi cerebro no podía hacer las conexiones neuronales adecuadas y las imágenes eran un poco borrosa. Bueno, por supuesto, eso había sido hace mucho tiempo.

Mientras que estaba tratando de recordar aquellos tiempos, de repente vi a un niño rubio en un triciclo verde que se detuvo a unos 10 metros de mí. Se veía tan sorprendido de verme como yo de verlo a él. Se veía exactamente como una fotografía mía cuando yo tenía su edad. He visto esa fotografía muchas veces en el álbum de mi madre. Continúe leyendo

Mentiras

Por alguna razón, creemos que podemos salirnos con la nuestra mintiendo, no sólo a los demás, sino a nosotros mismos.

Hay miles de “razones” para contar una mentira. Existen muchas clasificaciones de mentiras, así como: “mentiras blancas”, “promesas rotas”, “mentiras para justificarnos a nosotros y/o a otros, “exageración”, “mentiras necesarias ” y así sucesivamente. Continúe leyendo

La técnica

Me impresionaba ver cómo esos hombres de cinturón negro eran capaces de romper una pila de ladrillos con sus propias manos. Especialmente los hombres orientales que parecían tan pequeños y delgados, que se colocaban delante de una pila de ladrillos, tablas de madera o bloques de hielo, pero cuando golpeaban su objetivo y lo pulverizaban, se veían como gigantes poderosos.

Pero me llegó mi turno, yo tenía unos 8 años de edad y era delgado, estaba aún más pequeño y más delgado que el resto de los estudiantes en esa habitación, pero mi profesor me estaba pidiendo que rompiera un ladrillo por primera vez para una exhibición de nuestra escuela de artes marciales. Continúe leyendo

Defectos

Es tan fácil darse cuenta del mal desempeño de una persona que está practicando alguna disciplina en frente de nosotros. Desde la distancia criticar es la cosa más fácil de hacer.

Podemos ver muchas personas que después de algún evento deportivo pasan horas hablando de una de los errores que llevaron a su equipo o deportista favorito a perder el partido. Continúe leyendo

Las hojas verdes

Realmente no necesitamos ir muy lejos, ni gastar mucho dinero para aprender grandes lecciones, observando la naturaleza es una de las maneras más satisfactorias y de bajo costo para aprender de la vida misma.

Una pequeña palmera estaba poniéndose café y triste, ya que lo habían puesto en un parque donde a menudo voy a dar largos paseos. Era una vista triste. Pero Don Carlos Hernández, el hombre a cargo del parque, me dijo que las plantas son como los seres humanos, a veces les gusta la ubicación que elegimos para ellas y otras veces no. Continúe leyendo

Hazlo ahora

Hace unos años, él empezó a escribir sus pensamientos en su computadora portátil, en la cual los mantuvo ocultos al mundo. Él sólo estaba tratando de poner sus ideas en orden y, el escribir era una maravillosa manera de poner un poco de orden en su mente caótica.

Además de que no necesitaba cuidar su “estilo” u “ortografía”, él escribía para sí mismo. Esto le dio aún más libertad para escribir sus pensamientos sin el temor de ser juzgado o rechazado.

Ese ambiente le permitía expresar plenamente sus ideas, sentimientos y pensamientos de una manera que nunca había soñado. Él quedó enganchado.

 

Podía pasar horas escribiendo sin tomar un descanso y en realidad lo estaba disfrutando mucho. A veces la luna le sorprendía brillando en su rostro como un recordatorio de que era el momento de parar y tomar un descanso. La mayoría de las veces se sorprendió al darse cuenta de que era de noche ya, cuando él había comenzado a escribir en plena luz del día.

 

Si deseas seguir leyendo este artículo y otros como este por favor haz click AQUI

Las cosas malas en la vida

Cuando las cosas empiezan a ir mal como en una “cadena de mala suerte” tendemos a centrar toda nuestra atención en lo malo que nos pasó primero, lo que hará que nuestra mente se sintonice en esa frecuencia y siga atrayendo más cosas malas a nuestra vida. Entonces llamamos a eso una “mala racha” y comenzamos a quejarnos de la mala suerte.

Pero, ¿No te has preguntado alguna vez si esas “cosas malas” son alguna especie de señal? Continúe leyendo

Más allá del silencio

 

He conocido a este amigo por más de 10 años, él fue una persona muy importante en la industria de los medios de comunicación y publicidad y siempre había sido una persona muy fuerte y “dura”. Tenía que serlo, pues estaba a cargo de una de las mayores compañías televisoras en este país.

Él tiene una familia encantadora y son su principal tesoro.

Una de sus hijas un día se enfermó y murió en el hospital. Estaba destrozado, cuando lo vi apenas pude reconocerlo. Ese hombre alto y fuerte se veía tan pequeño y débil. Estaba rodeado de muchas personas que le daban el pésame.

Siempre he admirado a las personas que saben decir las palabras correctas en el momento adecuado. Yo siempre me quedo trabado en esas situaciones, no he encontrado palabras para consolar a una persona que está de duelo en una situación tan terrible.

Así que me quedé allí mirando la escena sin poder articular palabra.

Yo te mentiría si te digo que puedo imaginar un dolor tan grande, pues no he estado en una situación como esa, por lo tanto estando ahí me sentía impotente. ¿Qué se puede decir a alguien en esa situación?

Había demasiada gente a su alrededor y me sentía inútil y lo único que pude hacer es quedarme de pie en silencio.

Finalmente el momento que tanto temía llegó. Mi amigo me miró y se puso de pie y se acercó a mí.

Cuando estaba frente a mí, todo lo que pude hacer fue darle un fuerte abrazo y permanecer en silencio. No estoy seguro de cuánto tiempo le di el abrazo pero él sólo repetía: “Gracias, gracias” por un rato.

No dije una palabra todo el tiempo que estuve allí con él. No se me ocurrió nada que valiera la pena decir.

Pocas semanas más tarde, me encontré con él en un restaurante e inmediatamente vino a mi encuentro. Él me dio un cálido abrazo y me dijo que, de todos los gestos amables que había recibido en ese momento tan difícil, mi abrazo había sido algo que sintió muy real y reconfortante.

Él me miró y dijo: “A veces el silencio dice más que mil palabras”

He estado pensando acerca de esa experiencia durante mucho tiempo. No estoy diciendo esto de una manera jactanciosa, pero sólo con la intención de compartir esta experiencia. Realmente me sentí triste por su pérdida ese día y de alguna manera la única forma que encontré para expresar lo que sentía fue a través de ese abrazo. Fue sincero y bien intencionado.

Y después de esa experiencia he podido atestiguar el poder del silencio. El silencio tiene una magia propia, úsalo sabiamente y verás los resultados.

A veces, al no decir ni una palabra comunicamos más, a veces hacemos mejor la no hacer nada. Aprende a ver la diferencia.

Algo para reflexionar.

 

 

 

 

Más allá del silencio

 

He conocido a este amigo por más de 10 años, él fue una persona muy importante en la industria de los medios de comunicación y publicidad y siempre había sido una persona muy fuerte y “dura”. Tenía que serlo, pues estaba a cargo de una de las mayores compañías televisoras en este país.

 

Él tiene una familia encantadora y son su principal tesoro.

 

Una de sus hijas un día se enfermó y murió en el hospital. Estaba destrozado, cuando lo vi apenas pude reconocerlo. Ese hombre alto y fuerte se veía tan pequeño y débil. Estaba rodeado de muchas personas que le daban el pésame.

 

Siempre he admirado a las personas que saben decir las palabras correctas en el momento adecuado. Yo siempre me quedo trabado en esas situaciones, no he encontrado palabras para consolar a una persona que está de duelo en una situación tan terrible.

 

Así que me quedé allí mirando la escena sin poder articular palabra.

 

Yo te mentiría si te digo que puedo imaginar un dolor tan grande, pues no he estado en una situación como esa, por lo tanto estando ahí me sentía impotente. ¿Qué se puede decir a alguien en esa situación?

 

Había demasiada gente a su alrededor y me sentía inútil y lo único que pude hacer es quedarme de pie en silencio.

 

Finalmente el momento que tanto temía llegó. Mi amigo me miró y se puso de pie y se acercó a mí.

 

Cuando estaba frente a mí, todo lo que pude hacer fue darle un fuerte abrazo y permanecer en silencio. No estoy seguro de cuánto tiempo le di el abrazo pero él sólo repetía: “Gracias, gracias” por un rato.

 

No dije una palabra todo el tiempo que estuve allí con él. No se me ocurrió nada que valiera la pena decir.

 

Pocas semanas más tarde, me encontré con él en un restaurante e inmediatamente vino a mi encuentro. Él me dio un cálido abrazo y me dijo que, de todos los gestos amables que había recibido en ese momento tan difícil, mi abrazo había sido algo que sintió muy real y reconfortante.

 

Él me miró y dijo: “A veces el silencio dice más que mil palabras”

 

He estado pensando acerca de esa experiencia durante mucho tiempo. No estoy diciendo esto de una manera jactanciosa, pero sólo con la intención de compartir esta experiencia. Realmente me sentí triste por su pérdida ese día y de alguna manera la única forma que encontré para expresar lo que sentía fue a través de ese abrazo. Fue sincero y bien intencionado.

 

Y después de esa experiencia he podido atestiguar el poder del silencio. El silencio tiene una magia propia, úsalo sabiamente y verás los resultados.

 

A veces, al no decir ni una palabra comunicamos más, a veces hacemos mejor la no hacer nada. Aprende a ver la diferencia.

 

Algo para reflexionar.