El plan

 

Una de las cosas que realmente odiaba cuando me pasaba algo inesperado, es que la gente, (por lo general mi familia), me preguntara: “¿Y ahora, qué vas a hacer?”

Ni siquiera me acababa de recuperar de ese evento cuando ya estaban preguntándome, lo que iba a hacer al respecto de algo que había sido, bueno… inesperado.

A veces pensaba que era sólo una frase típica que decir a los demás cuando algo malo les pasa, pero cuando veía sus caras realmente esperando una respuesta satisfactoria en ese momento, supe que realmente estaban esperando una y si lo que yo respondía en mi confusión, no se consideraba una buena respuesta, inmediatamente comenzaban a criticar y a darme todas la razones por las que no iba a funcionar, pero nunca me daban buenas opciones tampoco.

Cuando sientes que tienes que resolver o responder de inmediato a algo que nunca previste que vendría, tu mente se llena de ansiedad y, obviamente, las decisiones, las palabras y las acciones no serán de lo mejor, viniendo de ese estado mental. Continúe leyendo

Impresionar

 

Hace unos años fui invitado por una amiga que era una famosa modelo a verla en un desfile de moda en Londres. Había muchas modelos no tan famosas como parte de ese show también, pero mi amiga era la “atracción principal”.

El show fue producido por un equipo de personas muy nerviosas y agitadas que estaban puliendo cada detalle con extremo cuidado. Así que como puedes imaginar, todo el mundo estaba muy nervioso y tenso. Incluso yo lo estaba y eso que yo era sólo un invitado, yo no iba a formar parte de ese evento, pero el ambiente estaba tan tenso que no pude dejar de sintonizarme en esa frecuencia estresante.

Se podía ver gente corriendo como locos haciendo mil cosas a la vez por todos lados, me quedé muy impresionado al ver cuántas personas trabajaron para hacer ese espectáculo posible. Continúe leyendo

No se los permitas

Te despiertas con una sensación maravillosa, tuviste una buena noche y te sientes feliz y expectante por tu día.

No te sientes cansado como los otros días y sabes muy dentro de ti que este puede ser un día maravilloso.

Llevas tu mejor abrigo y sales de tu casa para conquistar el mundo, incluso ves tu calle y a la gente caminando a tu alrededor bajo una luz diferente. Incluso estás sonriendo, pero de repente, un autobús que pasa justo enfrente de ti, te salpica agua de un charco sucio sobre todo tu cuerpo, ahora tu precioso abrigo parece sacado de la basura y deseas desaparecer en el centro de la tierra.

Vuelves a tu casa y agarras rápidamente las primeras prendas que encuentras en tu armario. Obviamente, llegas tarde a tu trabajo y un jefe furioso te pide que le presentes los informes que te ha estado pidiendo desde la semana pasada, sólo para encontrar un montón de errores en ellos, por lo que te obligan a hacerlos de nuevo.

En ese preciso momento, te das cuenta de que tus compañeros de trabajo se están riendo de ti porque en tu prisa, no te diste cuenta de que te habías puesto dos zapatos de diferente colore y ahora es demasiado tarde para hacer algo al respecto.

¿Suena familiar? Tal vez, yo he estado allí, pero después de algunas experiencias embarazosas he aprendido a no dejar que esos eventos envenenen mi día. He aprendido a reírme de mis errores y en realidad, eso hizo que esos “accidentes” fueran menos traumáticos para mí.

Estamos permitiendo que nuestra vida dependa de la “validación” de los demás, por lo que necesitamos tomar fotografías de lo que comemos, lo que usamos (o quisiéramos usar), los lugares a donde vamos y las celebridades que nos encontramos ocasionalmente para que otros vean “cuan maravillosa es nuestra vida” y, por lo tanto, nos den su “sello de aprobación”.

Gracias a esa obsesión, las redes sociales existen y hacen que más gente se sienta miserable, cuando su propósito, al principio, fue todo lo contrario.

Deja de dar a otros un poder que no les pertenece. Sus opiniones, sus palabras, no tienen poder sobre tu felicidad, a menos que tú les des ese poder.

Permanece enfocado en la belleza y la verdad de tu propio viaje.

Elimina cualquier necesidad o apego a la validación de los demás. Esta es tu vida, éste es tu viaje y éstas son tus elecciones. Reconoce tu responsabilidad por lo que eliges hacer, pensar y sentir y céntrate en tu propio camino. Lo que otros hacen con sus vidas volverá a ellos. Lo que tú decidas hacer en tu vida te dará los frutos de tus propias decisiones.

La vida está llena de sorpresas, buenas y malas, fracasos y contratiempos, pero ninguno de ellos tiene el poder de detenerte permanentemente. Tú ya tienes la fuerza, la sabiduría y los medios para superar cualquier cosa que la vida te ponga en tu camino.

Tú eres la única persona que estará contigo hasta el final de tu viaje. Cuida de ti mismo, no permitas que otros cambien quien realmente eres. No des el control del volante de tu vida a nadie. No les permita quitar tu vista de tu objetivo.

Esta es tu vida, algunos de ellos no quieren que seas exitoso, pero naciste para ser el mejor. Se el mejor ahora.

Algunos de ellos quieren verte fracasar. No se los permitas…

Conciencia

 

 

Uno de los principales problemas de nuestro mundo moderno es que vivimos tan rápido, tan concentrados en nuestra rutina diaria que nos olvidamos de nuestro ser interior.

La conciencia es la clave. Puedes mover tus dedos, porque eres consciente de su presencia en tu cuerpo y porque sabes que puedes moverlos. Puedes hacer tus tareas diarias porque sabes que eres capaz de hacerlas, puedes caminar, conducir, saltar y comer tu sopa, etc., porque sabes que puedes hacer estas cosas y más.

Puedes ver y reconocer a las personas y cosas, porque estás consciente de su presencia, de hecho la única razón por la que puedes ver las cosas a tu alrededor es porque tu mente es consciente de su existencia allí. Pero lo creas o no, hay más cosas por ahí que no se pueden ver porque tu mente no está “sintonizada” en su frecuencia.

Te sorprendería saber cuántas cosas se “aparecen” al instante, el momento en que haces a tu mente consciente de su existencia. Continúe leyendo