Dejándolos atrás

Recuerdo que un día, cuando era un niño pequeño, sentí mucho miedo de perder mis juguetes, me sentí muy preocupado con ese pensamiento. Mi madre me preguntó por qué estaba tan molesto y le dije que tenía miedo de crecer, porque me encantaba jugar con mis juguetes y, nunca había visto a un adulto jugando con juguetes. (Estaba tan equivocado entonces…).

Mi madre sonrió y me dijo que no necesitaría mis juguetes cuando creciera y, que la vida siempre te da algo a cambio.

No pude entender eso en ese momento, pero me sentí un poco más tranquilo al escucharlo.

Algunos años después, cuando estaba en el inicio de mi adolescencia, sentí el mismo “miedo a la pérdida” cuando un amigo mío muy cercano se mudó al extranjero.

Pensé que el fin del mundo había llegado para mí y que ya nada sería igual, nunca conocería a nadie como él y nadie más compartiría mis aficiones, gustos y aventuras nunca más. Continúe leyendo

A tu propio paso

¿Alguna vez te sentiste mal, triste o deprimido después de un evento difícil y, un amigo cercano o un familiar, te pegó en la espalda para animarte mientras te dice: “¡Vamos, échale ganas, se feliz!”?

Luego te recomienda un buen libro o una “meditación guiada” para que puedas “salir del agujero” más rápido.

Por supuesto que tú estás tratando de entender lo que pasó, estás tratando de curar tus heridas y por supuesto que te gustaría superar la situación y sentirte bien, una vez más, pero tú tienes tu propio ritmo de hacerlo, ¿verdad?

No estoy diciendo que sean malas personas, insensibles o fríos, seguramente te aman y quieren que estés bien y de pie una vez más pronto. Ellos no entienden tus necesidades internas ni tu situación, por lo que es importante que aprendas a defender tu derecho de curarte a tu propio ritmo.

No hay nada peor que tener una mala experiencia, una sensación de malestar y que alguien venga y te diga: “¡Oh, vamos, supéralo! ¡Échale ganas! “Sí, lo que deseas es estrangularlo de inmediato. Continúe leyendo

Satisfacción garantizada

Durante muchos años creí en el modelo estándar de felicidad, ya sabes, lo que todo el mundo te dice que necesitas tener, vestir y vivir para ser una persona realmente feliz.

Por supuesto, nunca fui capaz de alcanzar esos estándares, por lo tanto, creía que no era una buena persona.

Si no podía cumplir todos esos requisitos, entonces debería ser un perdedor. Después de todo, pude ver muchos triunfadores a mi alrededor. Y si yo era el único que vivía en la mediocridad, entonces algo debería estar mal conmigo.

Esos fueron años muy difíciles para mí.

No podía entender muy bien, cómo era posible que muchos de mis amigos y conocidos tuvieran una vida perfecta, mientras yo realmente luchaba por mantener mis pedazos en orden. Continúe leyendo

Ya aquí (desvariando).

Precaución: Fuertes desvaríos adelante…

Y de repente miré de nuevo y allí estaba. Había conseguido lo que había querido por tanto tiempo, pero en lugar de estar agradecido por tenerlo ahora, mi mente ya estaba deseando algo más.

Y la peor parte es que ni siquiera estaba disfrutando de lo nuevo, comenzaba a sentir la falta de lo que todavía no tenía. ¿Qué clase de locura era esta?

Podría ver a mi alrededor en este momento y ver muchas cosas que había anhelado durante tanto tiempo.

Después de un análisis más profundo, ahora tengo muchas cosas que he deseado durante años y, retrocediendo en el tiempo, la mayoría de ellas nunca hubiera imaginado que podría tenerlas en mi vida. Continúe leyendo

Sacúdetelo

No hay nada más difícil que tratar de hablar con alguien que está enojado. Le pides que escuche lo que tienes que decir, pero su enojo no le deja escuchar, realmente escuchar, en realidad no están realmente interesados en lo que tengas que decir, todo lo que quieren hacer es sacar esa sensación horrible de su organismo.

Incluso si te dejan hablar durante unos segundos, comenzarán de inmediato a contestarte, no van a escuchar tus razones porque no quieren mantener esa rabia dentro y sienten la necesidad de sacarla. Incluso si tienes razón no pueden verlo.

No tiene sentido hablar con alguien que está cegado por su mal carácter y, que de la misma manera en que lo hace un enfermo, está mirando el mundo a través de sus toxinas.

¿Pero adivina qué? A veces, tú eres esa persona cegada por su enojo. Continúe leyendo

Intranquilo

Me desperté sintiéndome incómodo. No podía entender por qué me sentía así, porque no había una razón aparente para ese estado de ánimo.

Al principio pensé que me sentía así, por un mal sueño que no podía recordar.

Pero a medida que avanzaba la mañana, comprendí que ese sentimiento era el resultado de una larga serie de eventos que finalmente colapsaron sobre mis hombros, causándome un estado de ánimo sombrío.

Mientras trataba de encontrar la causa de esta horrible sensación, me di cuenta de que estaba escarbando todos los eventos negativos que habían aparecido en mi vida desde hacía tiempo. Mientras trataba de encontrar en cada uno de ellos el “verdadero culpable” de mi temperamento actual mi alma se sentía cada vez más deprimida.

Pero la peor parte fue, que con cada evento que recordaba, me sentía cada vez más abatido. Esto no me estaba ayudando para nada. Continúe leyendo

¡Encuéntralas ahora!

 

Algunos días son difíciles de olvidar. Si tuviste un día lleno de momentos maravillosos, ese día se convierte en un recuerdo para toda la vida. Si tuviste un día lleno de problemas y momentos amargos, ese día también se convertirá en un recuerdo para toda la vida.

Afortunadamente, esos días son muy raros. Por lo general, nuestros días son una combinación de incidentes buenos y malos.

La única diferencia es que la mayoría de la gente está acostumbrada a enfocarse en aquellos eventos que los hacen sentir mal. Los tenemos en un compartimiento especial en la mente y parece que sentimos un “placer” extraño al recordarlos con frecuencia en reuniones que terminan siendo “competencias de adversidades” donde gana quien más ha sufrido.

Sé que interpretar a la víctima, ayuda a algunas personas a atraer más atención sobre ellas y, sí, quién no disfruta de los “15 minutos de fama” de vez en cuando. Continúe leyendo

Cansado

He tratado de dormir más horas para ver si mi cansancio se desvanecía. Pero seguí cansado, sin energía alguna. Cuando tu ser interior está cansado, todo el descanso físico y el dormir de más, no harán ninguna diferencia.

Hay días en que te despiertas y la vida duele, por lo tanto, lo recientes y lo reflejas en tu cuerpo físico. Y, por supuesto, que te llevará más tiempo el poder ponerte de pie de nuevo, pero de todas formas tienes que hacerlo.

Como ves, es más fácil para nuestro cerebro acordarse de los malos momentos. Por lo general, recordamos más los malos eventos que los buenos, por lo que los mantenemos en la primera fila de nuestra mente consciente y esto podría ser una de las principales razones por las que seguimos repitiendo nuestros errores y manifestamos nuestros peores temores más rápido.

Hoy fue uno de esos días para mí, pero, en vez de luchar contra ello, decidí verlo tan neutral como pude. Es decir, no permití que los malos recuerdos inundaran mi corazón y arruinaran mi día.

Sí, fue difícil, pero finalmente lo hice. Continúe leyendo