¡Desapégate!

Estamos escuchando últimamente más a menudo sobre el desapego. Desapego a cosas materiales, a lugares, a personas, etc.

Para la mayoría de las personas, es más fácil separarse de individuos, alimentos o lugares, que ser la “víctima” del desapego.

Puedes entrenar a tu mente para separarse de un lugar, de un cierto alimento o hábito. Un poco más difícil para muchos es “evitar” personas tóxicas que no nos están ayudando con nuestro proceso de crecimiento.

Especialmente cuando ciertas personas sienten que las estás evitando por las razones equivocadas. Podrían pensar que te estás haciendo demasiado “selectivo” o que te estás volviendo muy egoísta o que simplemente ya no te interesas más en ellos.

Pero por favor no caigas en ese juego esta vez. Continúe leyendo

Oscuridad

Verlo comiendo tan rápido era una vista desagradable. Parecía como si pensara que el mundo estaba llegando a su fin y que debería terminar su comida primero.

Yo estaba justo en medio del primer tiempo, cuando él estaba terminando su último. Me sorprendió y al mismo tiempo me molesto un poco ya que ni siquiera había disfrutado su comida. Permanecí en silencio mientras él se levantaba de la mesa y salía corriendo del restaurante sin esperar mi respuesta.

Yo estaba en “modo de juzgar” por lo que pensé que él debería aprender a tomar más tiempo para disfrutar su comida, además de que es poco saludable, y en algunos casos incluso peligroso comer demasiado rápido.

Terminé mi comida a mi propio ritmo y, mi otro amigo y yo dejamos el lugar hablando de otros temas más relevantes. Continúe leyendo

¡Eres el mejor!

A veces admiramos a otras personas pensando que sus vidas son realmente geniales y vale la pena imitarlos. Vemos sólo lo que nos permiten ver, grandes mansiones, automóviles, aparatos caros, etc.

Creemos que tienen una vida maravillosa y nos gustaría poder ser tan afortunados como ellos.

Vemos personas que llamamos triunfadores y leemos acerca de su gran éxito en los negocios, el deporte, la política, etc. Nos encantaría poder hacer las cosas tan bien como ellos.

Tendemos a idealizar a esas personas y creemos realmente que estamos muy lejos de su nivel. No se nos ocurriría compararnos con ellos y, a veces incluso, nos sentiríamos felices si pudiéramos hacer un tercio de lo que pueden ellos hacer. Y en realidad ese es el problema real.

Cuando nos comparamos con los demás, en realidad estamos estableciendo nuestros parámetros muy bajos. Estamos limitando nuestras verdaderas capacidades y creencias, ya que nos han enseñado a creer que esas personas son superiores a nosotros. Continúe leyendo