Menospreciar tu sufrimiento

Me sentía un poco triste por las cosas no salían como yo esperaba, estaba yo fallando en buscar la lección que tenía que aprender en ese momento y tal vez, sólo tal vez, buscaba algo de simpatía y “entendimiento” (sí, recibir algunas palmadas en la espalda).

Pero en lugar de eso, ella comenzó a reírse de mis problemas. Empezó a hablarme de todos sus problemas familiares y económicos que, por supuesto, “eran muchas veces peores que los míos”. O al menos eso es lo que ella pensaba.

Yo estaba asombrado de escuchar sobre todos los gastos extra que tenía que pagar, todos los problemas con sus vecinos, los injustos pagos de impuestos que tenía que hacer, la manera horrible en que sus hijos la trataban todos los días y la falta de comprensión por parte de su marido, entre otras cosas.

 

Me quedé allí sentado escuchando y me preguntaba si no era yo una, persona ingrata exagerada que se quejaba por cosas estúpidas y mezquinas, mientras mi amiga estaba pasando por problemas “reales” en todos los aspectos de su vida.

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