Anónimo

¿Nuestro mejor regalo? Ser capaces de dar. Cuando recibimos algo, un regalo, una sorpresa, una donación, etc., la sensación es increíble, especialmente si no esperábamos  recibirlo y / o es una solución a un problema que estamos enfrentando. Pero ¿te acuerdas de la sensación o, debería decir, la cascada de sentimientos maravillosos que invadieron tu corazón la última vez que le diste algo a alguien que lo necesitaba?

Sólo el mirarlos a los ojos, el ver sus caras, el  cómo la alegría exuda de todo su ser es una experiencia maravillosa.

Pero como todo lo demás, lo más importante a la hora de hacer algo es su intención.

 

Estoy seguro de que ya has visto a  gente que les gusta presumir de su “generosidad” y cómo es más importante que el mundo sepa lo buenos que son, que el beneficiar a los destinatarios de su bondad.

 

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