Tu Palabra

Platicaba con un hombre mayor mientras esperábamos que una tienda abriera una mañana.

Él se quejaba de la forma en que las personas actúan hoy en día. “No se puede confiar en nadie ya”, me dijo.

“Cuando yo era joven, podría ir a una tienda y prometer el cubrir el precio total de algo en pagos mensuales y todo lo que necesitaban de mí era mi palabra.

“Cuando yo era joven, tu palabra tenía valor”, nadie dudaría de un hombre decente cuando daba su palabra sobre algo. Ahora necesitas cubrir demasiados requisitos y muchas veces, aun así, te van a negar el crédito, incluso si cumpliste con todos sus requisitos”.

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