Envidia

 

Él me mostró su nuevo teléfono móvil, estaba muy bonito, más memoria RAM (memoria de trabajo), un procesador más rápido, y la batería parece durar más tiempo, por lo menos es algo menos de qué preocuparse, como por encontrar un lugar para cargar su teléfono durante el día.

Me encantó el color y la pantalla se ve mucho más brillante y con una mejor definición.

Le devolví el móvil con una sonrisa y él sólo me miró por un rato en silencio. Luego me preguntó si yo no iba a decir nada al respecto.

Así que le dije una vez más que me gustó el móvil mucho y que estaba feliz por él y que disfrutara de su nueva adquisición. Y realmente me sentí muy feliz por él pues estaba contento y se le notaba fácilmente. Sus ojos tenían ese brillo emocionado por dentro.

Te juro que me sentí muy feliz por él y me gustó el dispositivo, pero simplemente no siento la necesidad de tener uno yo mismo ahora. Soy un fanático de la electrónica y ya tengo dos móviles (no tan nuevos como el suyo) conmigo todo el tiempo, uno para llamadas de negocios y otra para llamadas personales. Pero estoy muy contento con mis propios dispositivos ahora. No tengo necesidad de obtener uno nuevo en este momento.

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