Tu sombrilla multicolor

Estaba abrumado con todas las instrucciones que tenía que seguir para realizar una buena ceremonia. Después de todo yo era un huésped del Rey de los tibetanos, Tenzin Gyatso Su Santidad, XIV Dalai Lama. Y yo no podía simplemente olvidar un detalle, ya que quería mostrarle a todos los Gueshes (Maestros) que yo no era un pésimo estudiante después de todo.

Pero siendo un occidental típico, de ciudad y sin antecedentes budistas, el hecho de hacer un ritual que tomaba casi 6 horas para completar, estaba más allá de mis fuerzas.

“Bueno, después de todo ellos saben que no soy un monje y que estoy aquí sólo como invitado” me repetía a mí mismo tratando de no sentirme tan mal por mi mala memoria.

Tenía un par de días para preparar toda la Sadhana. Esta ceremonia era el permiso y protección para la práctica de cierto tipo de Tantra tibetano. Pero, la verdad era, que yo estaba mucho más nervioso por la “forma” que por el “contenido” del ritual y todas esas cosas eran totalmente “extrañas” para mí. Pero como buen occidental quería causar una “buena impresión”.

A pesar de mis esfuerzos, el poder ser capaz de recordar el orden de los rituales, los mantras (Sánscrito y Tibetano no están entre mis lenguas habladas definitivamente) y posiciones de las manos (mudras), etc., era un reto fuera de mis habilidades. Especialmente con poco tiempo para preparar todo eso.

Uno de los Maestros vio que estaba muy estresado por eso y, riendo como siempre, se acercó y me preguntó si estaba nervioso por la realización de la ceremonia en frente de todo el monasterio. “Nahhh, cómo podría estar nervioso por tal evento sin importancia” pensé. Hacer el tonto delante de Su Santidad y como 100 estudiantes era por supuesto un acontecimiento tan casual, que por supuesto, yo estaba totalmente calmado y relajado. “¿Qué clase de pregunta es esa” me dije.

El Maestro estaba muy divertido por mi preocupación y me pidió que me uniera a él en un paseo por el jardín del monasterio.

“Yo le digo que necesito preparar esto y que sólo tengo dos días más y me pide que tome un paseo con él, ahora mismo” Mi mente consciente pensó. “Sólo ve y cierra la boca”, mi mente subconsciente ordenó.

Así que acepté y hasta este día, estoy tan agradecido de que lo hice, pues recibí una de las lecciones más importantes de mi vida, de ese hombre tan gentil.

“¿Has oído hablar de Ngawang Lobsang Gyatso?” Me preguntó. “No, nunca, ¿él estudia aquí también? Fue mi respuesta.

Él se rio una vez más. No, él fue el XV Dalai Lama, vivió en el Tíbet en el siglo XVII. Él fue muy famoso por sus enseñanzas y fue el unificador del Tíbet central, abrió las relaciones con China y fue llamado “El Gran Quinto.”

“Disfrutaba cada mañana el tomar el aire fresco en el balcón del Palacio del Potala en Lhasa, capital del Tíbet. Y se sentía muy curioso acerca de una luz brillante multicolor en forma de una sombrilla que aparecía sobre una pequeña cabaña cada mañana.”

“Así que, un día le pidió a unos Lamas, que fueran a investigar de qué se trataba esa brillante sombrilla de luz.”

Los Lamas regresaron y le dijeron a Su Santidad que habían encontrado una casita bajo esa sombrilla donde una señora muy vieja vivía sola.

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