Todavía estás vivo

Él era una persona muy activa, uno de los hombres más entusiastas que te puedas imaginar. Era un miembro prominente de su comunidad y director general de su empresa. Era muy difícil localizarlo ya que siempre estaba haciendo algo en alguna parte, ya sabes lo que quiero decir.

Siempre pensé que se iría a viajar por el mundo cuando se retirara. Estaba tan lleno de energía que yo pensaba que iba a disfrutar de todo aún más después de su retiro.

No lo hizo.

Murió exactamente tres meses después de jubilarse.

Apenas dos semanas antes de su muerte, lo vi en el centro de la ciudad, errante, tuve que pararme justo en frente de él para detenerlo y que me viera. Cuando le pregunté cómo estaba, él sólo me dijo con una voz mecánica: “Sólo estoy tratando de adaptarme a esta nueva vida, pero ahora nadie me necesita.” Esa fue su respuesta lacónica. Esa fue la última vez que lo vi.

Su familia me dijo algún tiempo después de que se sintió ansioso cuando de repente no tenía nada que hacer durante el día y perdió poco a poco su entusiasmo por la vida. Cuando pensó que ya nadie necesitaba su guía, se sintió perdido y se dejó morir.

Por desgracia esa no fue la última vez que escuché la misma historia.

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