Contribuye

 

La gente está viviendo hoy en día lo más rápido que puede. Parece un concurso de velocidad para ver quién es el primero en alcanzar el más alto nivel de estrés, en el menor tiempo posible.

Nos dicen que debemos ser apasionados de nuestro trabajo, de nuestras actividades y relaciones, apasionados de vivir nuestra vida al máximo. Eso es genial, pero estoy viendo gente que para poder sentirse que son apasionados de sus vidas, están entrando en un mundo centrado en sí mismos y se alejan cada vez más de los suyos.

No necesitamos ser tan radicales con nuestras acciones. Podemos ser apasionados y al mismo tiempo compartir esa pasión con los demás.

Ser apasionado no significa ser egoísta. La forma perfecta de vivir felizmente consiste en combinar nuestras pasiones y nuestras aportaciones.

La vida no es un concurso a ganar, es una experiencia multimedia para ser disfrutada y compartida con otros.

Podemos disfrutar de nuestra vida y contribuir al bienestar de los demás al mismo tiempo. Si disfrutas de tu pasión y enseñas a otros a disfrutar la de ellos, descubrirás la verdadera felicidad.

Y no me refiero a que debas de obligar a otros a disfrutar de tu pasión, sino que con tu ejemplo animes a otros a seguir la suya propia. Y si al final, puedes compartir la tuya con ellos, entonces aún mejor, recuerda: “Cuantos más, mejor…”

Si brillas con tu propia luz interior donde quiera que vayas, iluminarás el camino de los demás y al mismo tiempo, los motivarás para que ellos brillen con su propia luz interior.

Sé la persona que está dispuesta a propagar su propia luz, sé la persona que todo el mundo recibe con alegría porque su presencia se siente y aprecia porque eres el que trae la felicidad y la esperanza donde quiera que vas.

Sé el modelo a seguir que todo el mundo está tratando de emular, ya que con tu entusiasmo haces que la vida sea más brillante y digna de ser vivida.

Sé el ejemplo que los jóvenes desean copiar, sé el líder, que saca el mejor lado de los demás y los hace sentirse orgullosos de quiénes son.

Cuando encuentres la belleza y los milagros en todo lo que te rodea, de forma automática otros los encontrarán también en su camino.

Párate derecho, siéntete orgullosos de quien eres, decide ser feliz y este mundo será un lugar mejor porque has decidido ser un mejor tú.

Y una vez que veas las consecuencias de dar amor y luz a los demás por ser lo mejor de ti, te preguntarás cómo fue posible que pudieras vivir todos estos años sin darte al mundo y compartir tus dones y Luz con el resto de la creación.

 Si necesitas algo, da todo lo que puedas de ese algo a los demás, y entonces se te regresará en abundancia.

4 comentarios en “Contribuye

  1. Que bonita reflexiôn amgo Héctor!!
    si todos hacemos eso el mundo brillara y sanara…..El compartir hace que se mueva la energìa y se despierte la conciencia….En verdad muchas gracias…Te mando un abrazo

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