Lo adverso

Mi cama comenzó a sacudirse y yo todavía estaba profundamente dormido. No sabía lo que estaba ocurriendo, pero toda la habitación empezó a moverse de una manera alarmante. El ruido de las cosas que caían y se rompían era fuerte y aterrador. Podía oír a la gente gritando y perros ladrando ferozmente en el fondo. Pero no estaba seguro todavía de qué es exactamente lo que estaba ocurriendo.

Yo estaba muy cansado después de una semana entera de trabajo duro y de no dormir adecuadamente y, esa mañana me hubiera seguido durmiendo, si ese terremoto no hubiera ocurrido.

Apenas recuerdo cómo me las arreglé para salir de la casa y lo que sucedió después. Sólo recuerdo que cada segundo pareció una hora y que toda la calle era un caos total.

El sonido que venía del interior de la tierra era muy intimidante, la sensación de impotencia fue abrumadora. Te sientes ahí tan pequeño y el poder de la naturaleza es todo lo que puedes percibir.

De repente, la tierra bajo mis pies comenzó a calmar lentamente su movimiento y todo a mí alrededor era polvo, miedo y confusión.

Después de algún tiempo, la gente comenzó a calmarse y a regresar a sus casas para evaluar los daños. No había agua ni electricidad, pero una vieja radio de baterías me ayudó a conocer el nivel de daños en la ciudad. Hubo más de 300 edificios afectados y miles de muertes.

En esos momentos, es cuando las personas desarrollan un sentido real de la unidad. Nunca he vuelto a ver ese grado del espíritu de solidaridad, cooperación y compromiso, como en aquellos fatídicos días.

Ese fue un largo período de aprendizaje a la manera difícil. Duras lecciones todos los días, miedo, muerte y la adversidad en cada esquina.

Todos aprendimos muchas lecciones los días posteriores al terremoto. Lecciones que probablemente nunca habríamos aprendido de otra manera.

 

Pero una cosa es cierta. Nunca seríamos las mismas personas que antes.

Ese terremoto marcó nuestras almas para siempre. Ese terremoto nos trajo miedo, pérdida y dolor, pero también cambió nuestras perspectivas, nuestros conceptos y nos enseñó mucho acerca de nosotros mismos.

Fue un punto decisivo en nuestra existencia.

De hecho, fue algunos meses más tarde y ya muy lejos de esa ciudad que comenzaron las pesadillas. Me tomó un tiempo el poder procesar las cosas que había vivido durante los rescates y las pérdidas.

Pero ahora sé que esos acontecimientos cambiaron muchas cosas dentro de mí.

Soy un nuevo ser humano y, si está dentro de mi poder, espero que pueda evitar que otros pasen por las mismas lecciones que he tenido que pasar, aunque sé que cada persona vive las experiencias que necesita para crecer y convertirse en un ser mejor. No todo el mundo lo aprovecha pronto, pero la vida se asegurará de que tengas la oportunidad de aprender y pasar las pruebas antes, sin tener que enfrentarte a los exámenes extraordinarios todo el tiempo.

Muchos años han pasado desde aquel terremoto. Y ahora desde la distancia veo en mi mente esas imágenes una vez más. Puedo verlas en este momento, desde una perspectiva diferente.

Cuando aparezca la adversidad en tu vida, acéptala y trata de encontrar la lección que aporta a tu vida rápidamente. Cuanto antes la aprendas, más rápido va a desaparecer. Pero siempre busca la lección escondida dentro.

 

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