Trátalos bien

 

A mi madre.

Ella era una frágil anciana.

Ellos eran cuatro hombres enormes de esos que usualmente tratan con personas difíciles y que, por lo general, son recibidos con violencia, pero que, a pesar de todo, hacen su trabajo al entregar notificaciones legales, pero como normalmente son portadores de malas noticias, la gente siempre los trata mal.

Al parecer, ellos están acostumbrados a eso y su actitud, al llegar fue muy agresiva. Vi la escena desde una distancia y, conociendo cómo se comportan a veces, me estaba preparando para ir y estar listo para tratar de evitar cualquier hostilidad.

Llamaron a su puerta como si estuvieran tratando de hacerla pedazos. La señora abrió la puerta y los miró con una sonrisa, la expresión de los cuatro hombres era dura y fría, estaban haciendo su trabajo, por lo que no tenían, según ellos, por qué mostrarse corteses.

Cuando levantó la vista para ver sus caras, les preguntó con una dulce sonrisa: “¿Por qué esas caras largas? ¿Qué les pasó?”

Yo estaba conteniendo la respiración a la espera de que le gritaran o hicieran algo violento, ya que es su comportamiento habitual, pero esta vez sucedió algo extraño. Ellos simplemente se miraron confundidos, sin saber qué hacer ni qué decir.

Uno de ellos al parecer el jefe, cambió inmediatamente su tono de voz y con una voz suave y educada le dijo a la señora algo que no pude oír. Ella sonrió y respondió con su dulce voz algo que no pude escuchar con claridad ya que no estaba lo suficientemente cerca. Yo sólo estaba observando la escena con nerviosismo, esperando a ver si tuviera que interceder de alguna manera. Debido a mi entrenamiento, estaba listo para responder de una manera rápida si fuera necesario, por lo que estaba a la espera de alguna señal de violencia, debido a su ya típico Modus Operandi.

Pero esta vez, algún tipo de magia estaba teniendo lugar allí, porque yo podía verla platicando vivamente con ellos. Miraba a cada uno directamente a los ojos y les decía suavemente probablemente cosas agradables, porque para mi sorpresa, todos ellos empezaron a cambiar su actitud.

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