No se los permitas

Te despiertas con una sensación maravillosa, tuviste una buena noche y te sientes feliz y expectante por tu día.

No te sientes cansado como los otros días y sabes muy dentro de ti que este puede ser un día maravilloso.

Llevas tu mejor abrigo y sales de tu casa para conquistar el mundo, incluso ves tu calle y a la gente caminando a tu alrededor bajo una luz diferente. Incluso estás sonriendo, pero de repente, un autobús que pasa justo enfrente de ti, te salpica agua de un charco sucio sobre todo tu cuerpo, ahora tu precioso abrigo parece sacado de la basura y deseas desaparecer en el centro de la tierra.

Vuelves a tu casa y agarras rápidamente las primeras prendas que encuentras en tu armario. Obviamente, llegas tarde a tu trabajo y un jefe furioso te pide que le presentes los informes que te ha estado pidiendo desde la semana pasada, sólo para encontrar un montón de errores en ellos, por lo que te obligan a hacerlos de nuevo.

En ese preciso momento, te das cuenta de que tus compañeros de trabajo se están riendo de ti porque en tu prisa, no te diste cuenta de que te habías puesto dos zapatos de diferente colore y ahora es demasiado tarde para hacer algo al respecto.

¿Suena familiar? Tal vez, yo he estado allí, pero después de algunas experiencias embarazosas he aprendido a no dejar que esos eventos envenenen mi día. He aprendido a reírme de mis errores y en realidad, eso hizo que esos “accidentes” fueran menos traumáticos para mí.

Estamos permitiendo que nuestra vida dependa de la “validación” de los demás, por lo que necesitamos tomar fotografías de lo que comemos, lo que usamos (o quisiéramos usar), los lugares a donde vamos y las celebridades que nos encontramos ocasionalmente para que otros vean “cuan maravillosa es nuestra vida” y, por lo tanto, nos den su “sello de aprobación”.

Gracias a esa obsesión, las redes sociales existen y hacen que más gente se sienta miserable, cuando su propósito, al principio, fue todo lo contrario.

Deja de dar a otros un poder que no les pertenece. Sus opiniones, sus palabras, no tienen poder sobre tu felicidad, a menos que tú les des ese poder.

Permanece enfocado en la belleza y la verdad de tu propio viaje.

Elimina cualquier necesidad o apego a la validación de los demás. Esta es tu vida, éste es tu viaje y éstas son tus elecciones. Reconoce tu responsabilidad por lo que eliges hacer, pensar y sentir y céntrate en tu propio camino. Lo que otros hacen con sus vidas volverá a ellos. Lo que tú decidas hacer en tu vida te dará los frutos de tus propias decisiones.

La vida está llena de sorpresas, buenas y malas, fracasos y contratiempos, pero ninguno de ellos tiene el poder de detenerte permanentemente. Tú ya tienes la fuerza, la sabiduría y los medios para superar cualquier cosa que la vida te ponga en tu camino.

Tú eres la única persona que estará contigo hasta el final de tu viaje. Cuida de ti mismo, no permitas que otros cambien quien realmente eres. No des el control del volante de tu vida a nadie. No les permita quitar tu vista de tu objetivo.

Esta es tu vida, algunos de ellos no quieren que seas exitoso, pero naciste para ser el mejor. Se el mejor ahora.

Algunos de ellos quieren verte fracasar. No se los permitas…

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