Autenticidad

Hace algún tiempo, tuve la oportunidad de conocer en persona a un muy conocido científico-escritor. Siempre escribió sobre temas muy polémicos y estaba totalmente convencido de sus conceptos.

Fue considerado una eminencia en su tiempo. Durante muchos años fue capaz de soportar los ataques y críticas de sus colegas científicos que estaban más cómodos con las viejas teorías. Sin embargo, la mayoría de las veces proporcionó buena evidencia de sus propios modelos.

Pero, al comenzar una familia, las presiones económicas comenzaron a emerger. Por lo tanto, tuvo que empezar a buscar nuevas oportunidades de trabajo y su vida dio un giro de 180 grados.

Cuando ya no era tan “famoso”, tuvo que atenerse a las reglas de la comunidad científica (nota cómo yo no dije: bajo las leyes de la ciencia), se le pidió educadamente que “reformulara” algunos de sus argumentos, teorías personales y, puntos de vista en sus libros, ya que “no estaban en línea con la visión científica general”.

Al principio, pudo resistir por un corto tiempo y permaneció fiel a sus ideas. Pero después de un tiempo, la presión se volvió difícil de soportar. Con su nueva familia creciendo y las deudas aumentando, tuvo que enfrentar muchas dificultades y obstrucciones de sus compañeros de trabajo.

Por alguna razón “desconocida”, sus oportunidades laborales comenzaron a desaparecer y, después de algunos años difíciles de nadar contra la corriente, se vio obligado a contradecir sus teorías y,  sus libros y programas de televisión, no se vendieron más.

La única forma en que pudo encontrar algunas fuentes de ingresos fue escribiendo un libro en el que se retractaba de todo lo que había dicho durante años y alineaba sus ideas con el consenso general aceptado.

Al hacerlo públicamente, todos sus admiradores y seguidores se sorprendieron y decepcionaron al mismo tiempo por ese repentino e inexplicado cambio.

Eso tuvo un efecto muy negativo en él. Aunque sus problemas económicos terminaron “por un milagro”. Su salud se deterioró y dos años más tarde, falleció.

Cuando tuve la oportunidad de hablar con su viuda, me contó ¿Quieres seguir leyendo este artículo y otros parecidos? Haz click 

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