Bondad

He estado escuchando a muchas personas quejándose de todo los que pasa en el mundo.

He sido testigo de cómo las personas organizan cada vez más protestas contra la injusticia, los malos gobiernos, el trato injusto contra las mujeres y los animales en todos lados, de cómo cada vez más organizaciones contra la violencia marchan por las principales avenidas de las grandes capitales del mundo.

La gente en todas partes está molesta por todo eso y muchas otras cosas más. Son como soldados sin entrenamiento listos para morir y matar a otros para detener la violencia y restablecer la paz.

Eso suena como una paradoja interesante, ¿no crees?

Hay tanta gente quejándose de lo que los otros están haciendo mal, pero casi ninguno está tratando de cambiarse a sí mismo para que pueda establecer los parámetros de ese nuevo orden que tanto ansían ver como su realidad.

¿Cómo puedes criticar a aquellos que están lastimando al planeta, incluso cuando no puedes cuidar de tu propio cuerpo y alma?

¿Cómo puedes odiar a aquellos que maltratan a las personas en otros países, cuando no puedes siquiera controlar tus arranques en contra de los miembros de tu propia familia?

¿De verdad sólo odiamos sus errores, o lo que realmente aborrecemos es nuestro reflejo en esos espejos?

¿Cómo podemos pedirles a otros lo que ni siquiera podemos darnos a nosotros mismos? ¿Cómo podemos esperar resultados en el exterior, cuando no podemos organizar nuestro interior?

Puedes gritar y decir todo lo que quieras, pero mientras no prediques a través de tus acciones, no podrás inspirar un cambio verdadero en los demás.

Es hora de que te quites la bata y te pongas la armadura.

Es hora de dejar de buscar imperfecciones en el exterior y corregirlas dentro de nosotros.

¿Quieres honestidad? Se honesto tú mismo. ¿Quieres justicia? Comienza siendo justo contigo y con el resto del universo.

¿Te falta algo? Comienza a darlo a los demás, puedes comenzar en el nivel que puedas.

Si necesitas ver la abundancia en tu vida, comienza a compartir lo que tienes.

Si algo no te gusta en otros, observa si no lo tienes en ti primero, si es así cámbialo. Así la mayoría de las veces lo verás desaparecer en los demás también.

Sé el pionero, sé el primero en abrir la pista. Muéstrale a los demás que se puede hacer, que es posible.

Sé la razón por la que otros crean en la bondad una vez más.

Si no puedes comenzar los cambios en tu interior, ¿cómo podrás verlos en el exterior?

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