La dicotomía del silencio

Cuando ves a alguien sufriendo y, no hay nada que puedes hacer para ayudarlo a salir de su miseria, la mayoría de las veces tratarás de consolarlo  con palabras de aliento.

En esos casos, las palabras correctas son difíciles de encontrar y, muchas veces terminamos diciendo las incorrectas, incluso cuando nuestra intención era buena.

Hemos hablado muchas veces sobre las ventajas y bendiciones del silencio, cuán importante es guardar silencio cuando existe el riesgo de herir a alguien.

Pero como todo en esta vida, siempre hay dos lados para cada cosa y caer en sus extremos es extremadamente fácil.

Algo en demasía puede hacer mucho daño.

Los chismes pueden ser muy perjudiciales, todos lo sabemos, pero demasiado silencio puede ser muy destructivo también.

Mantener silencio sobre ciertas cosas podría traerte más problemas de los que podrías imaginar.

Algunos secretos han destruido imperios poderosos y han matado a más personas de las que podemos contar.

De vez en cuando, creemos que mantener ciertas cosas en secreto podría evitar que hiriéramos a alguien, pero la historia y la experiencia nos han enseñado que ocultar información es una de las principales causas de malentendidos y finales trágicos, demasiados divorcios y crímenes se deben al ocultar lo que debe decirse en el momento correcto.

Los problemas más devastadores en cualquier tipo de relación son causados por un exceso de silencio.

La falta de comunicación es el comienzo de situaciones irresolubles, es como un globo, si lo dejas crecer demasiado, explotará y no podrás volver a unirlo. Y sabes que incluso si pudieras, nunca sería lo mismo.

 

He sido testigo en muchas situaciones donde el silencio fue el factor clave que desencadenó un caos que terminó en un desastre.

Sí, el silencio es oro, pero demasiado oro puede hundir tu barco en cualquier momento también.

La parte principal de la lección es: aprender a discernir cuándo hablar y cuándo permanecer en silencio.

Si lo que vas a decir podría hacer más daño que bien, entonces el silencio es tu elección.

Pero nunca hagas un secreto con la excusa de esperar un mejor momento para hablar. Nunca supongas que sabes que habrá un mejor momento para decir algo que podría ser importante para otras personas. Porque ese mejor momento podría no aparecer nunca.

No escondas un hecho vital por ningún motivo, a menos que sea una situación de vida o muerte. Nada nos atormenta tanto, como las cosas que no decimos.

Porque una vez que permites que crezca un secreto, creas un monstruo que algún día podría llevarte a un colapso.

Recuerda, Buda siempre habló acerca de mantenerse en el Madhyamāpratipad (El camino medio). La vida es como pilotear un avión, necesitamos corregir nuestro rumbo constantemente para poder llegar a nuestro destino de manera segura.

Aprende a reconocer tanto las bendiciones del silencio, así como la fuerza de tus palabras, y úsalas conscientemente.

Quien llegues a ser dependerá de cómo uses ambas.

Elige con sabiduría.

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