Dejándolos atrás

Recuerdo que un día, cuando era un niño pequeño, sentí mucho miedo de perder mis juguetes, me sentí muy preocupado con ese pensamiento. Mi madre me preguntó por qué estaba tan molesto y le dije que tenía miedo de crecer, porque me encantaba jugar con mis juguetes y, nunca había visto a un adulto jugando con juguetes. (Estaba tan equivocado entonces…).

Mi madre sonrió y me dijo que no necesitaría mis juguetes cuando creciera y, que la vida siempre te da algo a cambio.

No pude entender eso en ese momento, pero me sentí un poco más tranquilo al escucharlo.

Algunos años después, cuando estaba en el inicio de mi adolescencia, sentí el mismo “miedo a la pérdida” cuando un amigo mío muy cercano se mudó al extranjero.

Pensé que el fin del mundo había llegado para mí y que ya nada sería igual, nunca conocería a nadie como él y nadie más compartiría mis aficiones, gustos y aventuras nunca más.

Pero, la vida me trajo gente nueva, nuevos lugares y nuevas perspectivas. No me dejó a la deriva una vez más.

Cada vez que he “perdido” algo o a alguien, la Vida no me ha traído un reemplazo, porque eso ni siquiera es posible, pero me ha abierto nuevos caminos y estos cambios siempre han sido grandiosos.

El verdadero problema para mí ha sido “aceptar” el cambio.

Nunca es fácil, mientras más cercanos la persona, evento o cosa, más difícil ha sido dejarles ir. Pero al final, puedo decir que, mirando hacia atrás desde mi perspectiva actual, siempre fue lo mejor.

Hay momentos en los que “perdemos” personas, circunstancias y cosas al mismo tiempo y, esa es la prueba más difícil, nos oponemos a esa “pérdida” y sentimos que la vida es injusta con nosotros. Pero si lo analizas ahora, la mayoría de tus “pérdidas” le han aportado aspectos nuevos y más positivos a tu vida. A veces no queremos verlos de esa manera, pero al final del día es así.

Probablemente si hubieras continuado viviendo las mismas experiencias, te habrías perdido la evolución, la mejora, la experiencia que todos necesitamos para crecer.

Incluso cuando un ser querido deja este plano de existencia y todo parece perdido y triste. Hay cosas que el Universo nos trae y, entonces y solo entonces, podemos comenzar a aprender y experimentar lo nuevo. No antes. Y aunque no lo creas, es por tu propio bien y crecimiento.

No estoy diciendo que todo será más suave y mejor. A veces esa “pérdida” cambia nuestro mundo por completo y perdemos por un tiempo, nuestro “sentido de orientación”, pero recuerda que no importa lo que te suceda, sino cómo reaccionas ante ello. Y esta reacción acelerará tu crecimiento o te ralentizará, depende de ti y sólo de ti.

Sé lo difícil que es perder a alguien o algo, he estado allí muchas veces, pero ahora, hago mi mejor esfuerzo para tratar de buscar el “lado correcto de la lección” y aunque no puedo decir que siempre lo encuentro rápido, Estoy mejorando cada vez más.

Una vez que logras encontrar el “lado positivo de las cosas”, tu fortaleza interna crece y las cosas comienzan a cambiar a tu alrededor.

Cuando encuentres la “bendición disfrazada de esta pérdida” estarás listo para pasar al siguiente nivel.

Insisto, no es fácil y no esperes lograrlo de un día para otro. Lleva tiempo, lleva un proceso, vívelo, atraviésalo y crece.

Una vez que domines ese desafío, entenderás más fácilmente, por qué debes aprender a dejarlos atrás y continuar tu camino hacia el crecimiento.

Eres totalmente capaz de hacerlo en este momento.

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