¡Eres el mejor!

A veces admiramos a otras personas pensando que sus vidas son realmente geniales y vale la pena imitarlos. Vemos sólo lo que nos permiten ver, grandes mansiones, automóviles, aparatos caros, etc.

Creemos que tienen una vida maravillosa y nos gustaría poder ser tan afortunados como ellos.

Vemos personas que llamamos triunfadores y leemos acerca de su gran éxito en los negocios, el deporte, la política, etc. Nos encantaría poder hacer las cosas tan bien como ellos.

Tendemos a idealizar a esas personas y creemos realmente que estamos muy lejos de su nivel. No se nos ocurriría compararnos con ellos y, a veces incluso, nos sentiríamos felices si pudiéramos hacer un tercio de lo que pueden ellos hacer. Y en realidad ese es el problema real.

Cuando nos comparamos con los demás, en realidad estamos estableciendo nuestros parámetros muy bajos. Estamos limitando nuestras verdaderas capacidades y creencias, ya que nos han enseñado a creer que esas personas son superiores a nosotros.

En primer lugar, no se sabe realmente la verdadera vida de los demás. Sólo sabemos lo que nos dejan ver,  la mayoría de las veces, la gente sólo quiere que veamos una máscara que está muy lejos de su vida real.

 

Así que no hay necesidad de idealizar realmente a otras personas porque una vez que nos decidimos a explorar nuestros propio potencial,  estaremos sorprendidos de nuestro poder personal.

Repito: el compararnos con los demás es una terrible limitación, ya que ponemos a las personas como un ideal a alcanzar en lugar de sólo un ejemplo para observar. Si ponemos el desempeño de una persona como una meta, entonces todo lo que podríamos aspirar a hacer es llegar a su nivel de excelencia, pero estamos dejando escapar nuestro propio nivel, que muchas veces pueden ser incluso mayor.

Si dejamos de compararnos con quien sea, descubriríamos un nivel de libertad que nunca hemos imaginado antes. Eso nos ayudaría a liberar nuestros poderes ocultos, ya que no tendríamos que competir con nadie, sólo observar lo que otros han hecho y saber que podemos hacer eso y más. ¡Todos estamos hechos de lo mismo! Podemos hacer lo que queramos y debemos recordar siempre que !sí podemos!

¿Cuándo fue la última vez que lograste algo que sentías, al principio, que no era posible?

Ponte como ejercicio de calentamiento pequeñas metas para reconstruir tu confianza en tus poderes internos, para empezar a recordar quién eres realmente.

Se tu propia solución, basta con ver lo lejos que has llegado hasta ahora, el resto del camino será más fácil.

! Sorpréndete a ti mismo ahora!

Tomado de mi libro: Respuestas

 

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