Oscuridad

Verlo comiendo tan rápido era una vista desagradable. Parecía como si pensara que el mundo estaba llegando a su fin y que debería terminar su comida primero.

Yo estaba justo en medio del primer tiempo, cuando él estaba terminando su último. Me sorprendió y al mismo tiempo me molesto un poco ya que ni siquiera había disfrutado su comida. Permanecí en silencio mientras él se levantaba de la mesa y salía corriendo del restaurante sin esperar mi respuesta.

Yo estaba en “modo de juzgar” por lo que pensé que él debería aprender a tomar más tiempo para disfrutar su comida, además de que es poco saludable, y en algunos casos incluso peligroso comer demasiado rápido.

Terminé mi comida a mi propio ritmo y, mi otro amigo y yo dejamos el lugar hablando de otros temas más relevantes.

Antes de ir a la cama sentía un leve dolor de estómago y no podía entender de dónde había venido. ¿Sería algo que comí?

El dolor empeoró y tuve una mala noche.

A la mañana siguiente, me reuní con mis dos amigos una vez más y les dije acerca de mi dolorosa noche. Uno de ellos, el que se quedó conmigo, no el que había terminado su comida primero, me dijo: “Bueno, obviamente te sentiste mal porque ¡comiste demasiado rápido!”

Lo miré confundido durante un rato.

“!Pero nuestro otro amigo terminó mucho más rápido que nosotros, no comí rápido, tú y yo terminamos nuestra comida al mismo tiempo!” Le respondí un poco molesto.

“Sí, pero nuestro amigo tuvo una comida de dos platos como yo y tú llegaste 15 minutos más tarde, así que empezamos antes que tú, por eso”.

Me sentí muy mal por ello. Yo había criticado a mi otro amigo por la forma en que comía cuando yo estaba cayendo exactamente en la misma culpa.

Inmediatamente esa vieja frase vino a mi mente:

“Conocer tu propia oscuridad es el mejor método para lidiar con la oscuridad de otras personas” – Carl Jung.

 

¿Cuántas veces encontramos defectos en otros, sólo para descubrir que realmente no estamos viendo la falta en el exterior, sino sólo reflejando lo que está en nuestro interior?

Ese incidente me dejó una gran lección. Nos encanta criticar y atacar a otros sólo para darnos cuenta de que en realidad estamos criticando y atacando nuestros propios defectos.

Tal vez la próxima vez, en lugar de tratar de aprovechar lo que considero un error en alguien más, debería comprobar mi propio comportamiento, hacer los cambios necesarios y, mantenerme en silencio después.

Tomado de mi libro: Timeless (Intemporal)

 

 

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