¡Desapégate!

Estamos escuchando últimamente más a menudo sobre el desapego. Desapego a cosas materiales, a lugares, a personas, etc.

Para la mayoría de las personas, es más fácil separarse de individuos, alimentos o lugares, que ser la “víctima” del desapego.

Puedes entrenar a tu mente para separarse de un lugar, de un cierto alimento o hábito. Un poco más difícil para muchos es “evitar” personas tóxicas que no nos están ayudando con nuestro proceso de crecimiento.

Especialmente cuando ciertas personas sienten que las estás evitando por las razones equivocadas. Podrían pensar que te estás haciendo demasiado “selectivo” o que te estás volviendo muy egoísta o que simplemente ya no te interesas más en ellos.

Pero por favor no caigas en ese juego esta vez.

No estás siendo arrogante, egoísta o insensible. Estás aprendiendo a cuidar de ti mismo y a centrar tu atención en tu propio desarrollo y crecimiento.

Una vez que aprendes a separarte del juzgar a los demás, de decirles qué hacer o cómo hacerlo, e incluso de tratar de “salvarlos”, tendrás más tiempo para trabajar en ti mismo.

Por lo tanto, no te sientas mal si de repente comienzas a preguntarte más seguido qué es lo que necesitas para ser más feliz, para ser más fuerte y para sentirte más realizado en tu vida.

Permite que los demás aprendan sus propias lecciones, ayúdalos a aprender a asumir la responsabilidad de sus propios actos, no los juzgues, no trates de rescatarlos, ni los critiques. Sé una persona mejor y luego, serás capaz de enseñarles con tu ejemplo.

De esa manera, no tendrán elementos para decir que sólo tratas de manipularlos u ordenarles qué hacer.

No estoy diciendo que debas abandonarlos completamente, ignorarlos todo el tiempo o dejar de preguntarles cómo están. Sólo estoy diciendo que debes quitar tu atención de sus vidas y enfocarla en la tuya en este momento.

Una vez que te sientas más cómodo con tu propio ser, los otros lo notarán y aprenderán de ti de una manera más eficaz.

Busca ser más congruente con lo que dices y con quién eres realmente, cómo te comportas y cómo tratas a los demás.

Una vez que centres más tu atención en la mejora de ti mismo, no tendrás tiempo para condenar a los demás.

Deja que te llamen egoísta, antisocial, renegado o cualquier otro apelativo que deseen. Tómate un tiempo para ti y más adelante, ellos estarán felices de que lo hayas hecho. Una vez que noten las mejoras en ti, se alegrarán y se beneficiarán ellos también.

Así pues, date el cuidado y el amor que mereces ahora y aprende a desapegarte. Después de todo no es un estado permanente.

Tomado de mi libro: Timeless (Intemporal)

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