El charco

Después de una terrible tormenta, iba apresurado a ver a un cliente tratando de encontrar atajos en el camino para llegar a tiempo.

Me decidí a pasar por un parque que nunca había visto antes, pero, que estaba en el camino a la oficina de mi cliente. Estaba caminando muy rápido y de repente, después de una curva, me encontré frente a un gran charco.

Al principio, pensé en tratar de saltarlo o, lentamente caminar sobre de él, pero la imagen de un video que vi de un auto que se hunde en un charco aparentemente inocente me vino a la cabeza. Este video muestra un automóvil cruzando un charco aparentemente inofensivo en una calle de una ciudad, pero al parecer estaba cubriendo una enorme “zanja”, sin saberlo, el coche siguió avanzando y de repente desapareció dentro del “charco”.

El vídeo no mostró si el conductor pudo salir con vida de allí, pero la imagen se quedó muy clara en mi mente.

Nada en la topología del parque, me pudo dar una pista acerca de la “profundidad”, pero cuando estaba de pie delante de ese estanque en miniatura, la imagen del hundimiento del auto me hizo parar de forma inmediata. Algo dentro de mí me decía que era seguro caminar en este sitio con precaución, para no echar a perder mis zapatos, pero la imagen de verme desapareciendo como ese automóvil, me hizo pensar dos veces antes de continuar mi camino.

Entonces pensé en todas esas veces que había hecho lo mismo en otros aspectos de mi vida. A veces vi un “problema” o situación que me daba miedo, pero tan pronto como me decidí a hacerle frente y a “caminar a través de él” no fue tan horrible como lo había imaginado antes. Y al final esa situación terminó totalmente inofensiva y fácil de lograr.

Pero otras veces, las cosas se pusieron realmente difíciles cuando había decidido “cruzar el charco” sin la precaución de esperar y terminé en el fondo del problema, tratando desesperadamente de encontrar la salida.

Para ese momento, yo estaba tratando de encontrar una rama larga o algo para ver qué tan profundo estaba ese charco y ver si mis zapatos y la parte inferior de los pantalones no sufrirían demasiado en el proceso, cuando un ciclista pasó como una bala sobre el charco dándome una totalmente indeseada “ducha de mediodía”, pero eso sí, despejó mis dudas de una vez por todas sobre la profundidad de ese horrible océano de miedo frente a mí.

Cuando llegué a la oficina de mi cliente, él me miró perplejo y me preguntó qué me había pasado.

Yo sólo le respondí: “Recibí un baño de sabiduría” y continué mi jornada riéndome de mí mismo todo el día.

Las personas son como charcos también, su “sabiduría” puede parecer profunda y vasta, pero una vez que echamos un vistazo más de cerca, el océano de sabiduría, honestidad, amistad, odio, maldad, riqueza o salud, es menos profundo de lo que parecía.

En cualquier caso, ten cuidado cuando encuentres un charco de cualquier cosa en tu camino, tómate tu tiempo antes de acabar en el fondo de una zanja. (En sentido figurado o físicamente).

Tomado de mi libro: Continuum

 

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