Tu sala de trofeos

Me gustaba observar en silencio todos los tesoros que un amigo tenía en su estudio. Las paredes estaban cubiertas por fotos, trofeos, premios y cosas por el estilo.

A lo largo de su vida, él había conocido y hecho amistad con muchas celebridades de diferentes partes del mundo, algunos de ellos habían sido elementos clave en la historia humana.

Un día, mientras yo descubría más “tesoros” escondidos como libros autografiados, honores y reconocimientos. Mi amigo llegó y se sentó en su escritorio. Con gracia observaba como yo disfrutaba viendo su impresionante colección de recuerdos.

Para él, estos fueron testigos de su propia historia. Sus logros, sus fracasos, lo bueno y lo malo, pero siempre un recuerdo de la lección aprendida estuvo presente en cada objeto contenido en ese salón.

Cada vez que mostraba su “sala de trofeos” a otras personas, hablaba de la lección aprendida, la experiencia vivida y los cambios que ese evento causó en su vida. Nunca mostró sus “trofeos” para presumir o para humillar a los demás. Por el contrario, él siempre trató de motivarlos para lograr cosas maravillosas para que ellos también pudieran tener su habitación llena de recuerdos y experiencias para compartir con el mundo.

Había aprendido a vivir y a ser feliz y, a ayudar a otros a encontrar su felicidad, no para tratar de impresionar a nadie más.

Visitar su salón de trofeos fue una experiencia maravillosa. Era como tomar una máquina del tiempo y ser capaz de ver el pasado con tus propios ojos. Se podían ver fotografías originales de acontecimientos cruciales de la historia humana y ocasiones maravillosas también. Su vida entera estaba allí para que otros pudieran descubrirla.

Incluso guardaba en ese salón, cosas de momentos tristes en su vida, pero él siempre fue capaz de encontrar el lado bueno de esos recuerdos también. Dijo que tenías que mantener tu atención en aquellas cosas que te mantienen en una pieza y no en las cosas que te desgarran. Esa es la única manera de vivir tu vida como una lección constante y no como un castigo por tus errores.

Cuando falleció, su familia no guardó las cosas que estaban en su cuarto de trofeos por razones que todavía no he entendido, pero los recuerdos de esas maravillosas excursiones a través del tiempo y de la historia, sus lecciones y sabios consejos, todavía están en mi corazón todos los días.

Y aunque aún no tengo una sala de trofeos propia, la he construido en mi mente, por lo que cada vez que “veo” una imagen mental de un evento difícil de mi vida, trato de mantener el enfoque en la lección aprendida en él.

Espero que tu “sala de trofeos” mental o física esté llena de magníficos momentos, recuerdos, lecciones, bendiciones y logros. Mantente llenándola con todas las experiencias de tu vida, ya que, no importa si es bueno o malo, cada evento, persona o situación está ahí, para que te conviertas en un nuevo y más brillante ser de Luz.

Tomado de mi libro: Continuum

 

 

 

 

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