La respuesta no está ahí

Estaba observando a dos mujeres hablando en un restaurante. No estoy muy seguro de si realmente se estaban comunicando o simplemente mataban el tiempo un rato. Ambas estaban tratando de decir muchas cosas, pero nunca terminaban realmente una idea, ya que se la pasaban interrumpiéndose mutuamente todo el tiempo.

Pude ver cómo una de ellas seguía tratando de exponer una idea, mientras que la otra estaba esperando ansiosamente que hubiera una pequeña pausa para interrumpir y empezar a hablar sin siquiera dejar que su interlocutora terminara la frase.

Siguieron haciendo eso todo el tiempo, y pude notar que ninguna de ellas se mostró muy satisfecha con la plática. A medida que el tiempo pasaba, se interrumpían entre sí más a menudo y al final ambas se veían ligeramente molestas, así que simplemente intercambiaron un breve adiós y se fueron.Me quedé mirando a otras personas que hacían más o menos lo mismo en otras mesas. Eso era cuando no estaban interrumpiéndose para escribir mensajes de texto en sus teléfonos celulares.

 

Si quieres seguir leyendo este artículo por favor compra el libro “Y los diálogos continúan…”. Adquíérelo aqui

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

*

Usted puede utilizar las etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>