Tú te defines a ti mismo

Recuerdo un día cuando mi hija me dijo que era tonta.

Me quedé muy impresionado por la forma en que lo dijo. Tenía alrededor de 5 años de edad y, llegando de la escuela me dijo que era tonta en una voz muy confiada y firme. Ella estaba totalmente convencida de que era un hecho.

Le pregunté el por qué había dicho eso y, en el mismo tono, me respondió: “Mi maestra me dijo que soy tonta, mis amigos me dijeron que soy tonta, mis primos me dijeron que soy tonta, por lo tanto, debo serlo”

“¿Te lo dijeron hoy?”, Pregunté. Continúe leyendo

¿Eres tú?

Ella era una chica dulce y encantadora. Creció en una familia tradicional y su infancia fue feliz.

A medida que creció la gente y los acontecimientos le jugaron rudo y se llenó de resentimientos y se hizo “más dura”. Empezó a hablar como sus amigos varones y cambió su estilo de vestuario a uno más masculino. Incluso sus movimientos y vocabulario se hicieron más agresivos y rudos.

Finalmente, un día me atreví a preguntarle por qué decidió hacer esos cambios en su personalidad, puesto que había sido una chica agradable cuando era más joven y ahora era más dura que algunos pandilleros que conozco. Continúe leyendo

El dolor en el cambio

¿Has notado que cuando te enfrentas a nuevas circunstancias, nuevas situaciones, como un nuevo trabajo, mudarte a una nueva casa, una nueva relación, etc., reaccionas de muchas maneras diferentes?

El miedo es la primera sensación que salta en nuestro corazón. Y a veces ese miedo es la principal razón por la que rechazamos tanto el cambio.

Y es comprensible, ya que el cambio puede ser una experiencia muy traumática en el primer instante.

Recuerdo que cuando yo era niño, me daba miedo saltar a una piscina, porque mi memoria del primer contacto con el agua a una temperatura diferente no era muy agradable. Me tomaba mucho tiempo arrastrarme lentamente dentro de la piscina y no era un evento muy agradable. Continúe leyendo

Inconformidad (más notas para mí mismo)

He estado gimoteando con mi ser interior últimamente muy a menudo.

Me he visto a mí mismo quejándome demasiado en los últimos días y, he descubierto que me está dando resultados muy negativos.

No sé si estoy cayendo en el último deporte de moda: lloriquear, o estoy a punto de cambiar de dirección en mi vida y es por eso que he sido tan rebelde últimamente.

Creo que el pensamiento excesivo está haciendo su trabajo aquí, después de todo, es más fácil quejarse de una situación que hacer algo para corregirla.

A final de cuentas, puedo justificarme diciendo que a donde quiera que vaya, encontraré a alguien chillando por algo.

“Odio mi trabajo”, “me pagan mal”, “soy un fracaso”, “no puedo hacer nada bien”, “nadie me ama”, “a nadie le importo”, etc. Continúe leyendo

Dejándolos atrás

Recuerdo que un día, cuando era un niño pequeño, sentí mucho miedo de perder mis juguetes, me sentí muy preocupado con ese pensamiento. Mi madre me preguntó por qué estaba tan molesto y le dije que tenía miedo de crecer, porque me encantaba jugar con mis juguetes y, nunca había visto a un adulto jugando con juguetes. (Estaba tan equivocado entonces…).

Mi madre sonrió y me dijo que no necesitaría mis juguetes cuando creciera y, que la vida siempre te da algo a cambio.

No pude entender eso en ese momento, pero me sentí un poco más tranquilo al escucharlo.

Algunos años después, cuando estaba en el inicio de mi adolescencia, sentí el mismo “miedo a la pérdida” cuando un amigo mío muy cercano se mudó al extranjero.

Pensé que el fin del mundo había llegado para mí y que ya nada sería igual, nunca conocería a nadie como él y nadie más compartiría mis aficiones, gustos y aventuras nunca más. Continúe leyendo

A tu propio paso

¿Alguna vez te sentiste mal, triste o deprimido después de un evento difícil y, un amigo cercano o un familiar, te pegó en la espalda para animarte mientras te dice: “¡Vamos, échale ganas, se feliz!”?

Luego te recomienda un buen libro o una “meditación guiada” para que puedas “salir del agujero” más rápido.

Por supuesto que tú estás tratando de entender lo que pasó, estás tratando de curar tus heridas y por supuesto que te gustaría superar la situación y sentirte bien, una vez más, pero tú tienes tu propio ritmo de hacerlo, ¿verdad?

No estoy diciendo que sean malas personas, insensibles o fríos, seguramente te aman y quieren que estés bien y de pie una vez más pronto. Ellos no entienden tus necesidades internas ni tu situación, por lo que es importante que aprendas a defender tu derecho de curarte a tu propio ritmo.

No hay nada peor que tener una mala experiencia, una sensación de malestar y que alguien venga y te diga: “¡Oh, vamos, supéralo! ¡Échale ganas! “Sí, lo que deseas es estrangularlo de inmediato. Continúe leyendo

Satisfacción garantizada

Durante muchos años creí en el modelo estándar de felicidad, ya sabes, lo que todo el mundo te dice que necesitas tener, vestir y vivir para ser una persona realmente feliz.

Por supuesto, nunca fui capaz de alcanzar esos estándares, por lo tanto, creía que no era una buena persona.

Si no podía cumplir todos esos requisitos, entonces debería ser un perdedor. Después de todo, pude ver muchos triunfadores a mi alrededor. Y si yo era el único que vivía en la mediocridad, entonces algo debería estar mal conmigo.

Esos fueron años muy difíciles para mí.

No podía entender muy bien, cómo era posible que muchos de mis amigos y conocidos tuvieran una vida perfecta, mientras yo realmente luchaba por mantener mis pedazos en orden. Continúe leyendo

Ya aquí (desvariando).

Precaución: Fuertes desvaríos adelante…

Y de repente miré de nuevo y allí estaba. Había conseguido lo que había querido por tanto tiempo, pero en lugar de estar agradecido por tenerlo ahora, mi mente ya estaba deseando algo más.

Y la peor parte es que ni siquiera estaba disfrutando de lo nuevo, comenzaba a sentir la falta de lo que todavía no tenía. ¿Qué clase de locura era esta?

Podría ver a mi alrededor en este momento y ver muchas cosas que había anhelado durante tanto tiempo.

Después de un análisis más profundo, ahora tengo muchas cosas que he deseado durante años y, retrocediendo en el tiempo, la mayoría de ellas nunca hubiera imaginado que podría tenerlas en mi vida. Continúe leyendo

Sacúdetelo

No hay nada más difícil que tratar de hablar con alguien que está enojado. Le pides que escuche lo que tienes que decir, pero su enojo no le deja escuchar, realmente escuchar, en realidad no están realmente interesados en lo que tengas que decir, todo lo que quieren hacer es sacar esa sensación horrible de su organismo.

Incluso si te dejan hablar durante unos segundos, comenzarán de inmediato a contestarte, no van a escuchar tus razones porque no quieren mantener esa rabia dentro y sienten la necesidad de sacarla. Incluso si tienes razón no pueden verlo.

No tiene sentido hablar con alguien que está cegado por su mal carácter y, que de la misma manera en que lo hace un enfermo, está mirando el mundo a través de sus toxinas.

¿Pero adivina qué? A veces, tú eres esa persona cegada por su enojo. Continúe leyendo

Intranquilo

Me desperté sintiéndome incómodo. No podía entender por qué me sentía así, porque no había una razón aparente para ese estado de ánimo.

Al principio pensé que me sentía así, por un mal sueño que no podía recordar.

Pero a medida que avanzaba la mañana, comprendí que ese sentimiento era el resultado de una larga serie de eventos que finalmente colapsaron sobre mis hombros, causándome un estado de ánimo sombrío.

Mientras trataba de encontrar la causa de esta horrible sensación, me di cuenta de que estaba escarbando todos los eventos negativos que habían aparecido en mi vida desde hacía tiempo. Mientras trataba de encontrar en cada uno de ellos el “verdadero culpable” de mi temperamento actual mi alma se sentía cada vez más deprimida.

Pero la peor parte fue, que con cada evento que recordaba, me sentía cada vez más abatido. Esto no me estaba ayudando para nada. Continúe leyendo