No eres tú…

Tú has hecho tu mejor esfuerzo para ser amable, generoso, afable y comprensivo con los demás. Te consideras la clase de persona tranquila, relajada y de fácil comunicación. Trabajas en tu ser interno constantemente y tomas el cuidado adecuado de tu propio cuerpo, tanto como te es posible.

Sin embargo, las personas a quien más quieres, se la pasan malinterpretando tus palabras, intenciones y acciones.

¿Qué, pues, estás haciendo mal?

Probablemente nada. Por lo menos no estás haciendo las cosas mal a propósito. Tal vez el único problema que estás causándote a ti mismo, es el preocuparte demasiado por lo que otros piensan de ti. Continúe leyendo