¡Eres el mejor!

A veces admiramos a otras personas pensando que sus vidas son realmente geniales y vale la pena imitarlos. Vemos sólo lo que nos permiten ver, grandes mansiones, automóviles, aparatos caros, etc.

Creemos que tienen una vida maravillosa y nos gustaría poder ser tan afortunados como ellos.

Vemos personas que llamamos triunfadores y leemos acerca de su gran éxito en los negocios, el deporte, la política, etc. Nos encantaría poder hacer las cosas tan bien como ellos.

Tendemos a idealizar a esas personas y creemos realmente que estamos muy lejos de su nivel. No se nos ocurriría compararnos con ellos y, a veces incluso, nos sentiríamos felices si pudiéramos hacer un tercio de lo que pueden ellos hacer. Y en realidad ese es el problema real.

Cuando nos comparamos con los demás, en realidad estamos estableciendo nuestros parámetros muy bajos. Estamos limitando nuestras verdaderas capacidades y creencias, ya que nos han enseñado a creer que esas personas son superiores a nosotros. Continúe leyendo

Yo quiero vivir en este momento (Nota mental)

Pensé que vivir en esta “realidad” era simple y fácil de hacer, pero cuanto más hablo con otras personas más cuenta me doy, de que es una de las cosas más difíciles de hacer hoy en día.

Cuando yo era un niño y tuve la oportunidad de jugar sin la ayuda de ningún dispositivo electrónico, yo estaba más en “contacto” con mi realidad, puesto que usaba lo que tenía a la mano para construir mis juguetes. Un pedazo de madera podría ser un barco, un autobús, una cama, un asiento o cualquier cosa que mi mente pudiera imaginar. Lo mismo con una caja vieja, una manta, etc.

Usaba cualquier objeto en mi mundo físico para “crear” un mundo maravilloso en mi mente. Mi mente creaba un mundo de fantasía para que yo lo viviera, pero al mismo tiempo yo estaba más en “contacto” con la realidad que me rodeaba. En el momento en que mi madre me llamaba para la cena, yo estaba inmediatamente “presente” en mi realidad local. Continúe leyendo