A la mañana siguiente…

Las alegres voces de los pescadores que regresaban de un duro día de estar bajo el sol durante horas, se mezclaban con las voces de cientos de personas que volvían a su casa en esos enormes botes llamados Vapur.

Todo el mundo parecía cansado pero feliz, ya que su jornada laboral había terminado y estaban libres para relajarse y olvidarse de sus problemas por un rato.

Las cafeterías estaban llenas de hombres hablando y riendo como si fueran las personas más felices de la Tierra. Todo parecía en orden por todas partes.

El puente del Bósforo estaba lleno de coches que iban en ambas direcciones, cargados de gente que deseaba llegar a casa lo antes posible para que pudieran compartir una deliciosa comida con sus seres queridos. Continúe leyendo