Agotado

En los últimos años he visto entre amigos y colegas una tendencia (sí, yo incluido, por supuesto), a sentir que, si no están ocupados todo el tiempo, están perdiendo el tiempo.

Este fenómeno es más común en las grandes ciudades. Nos estamos acostumbrando a estar estresados todo el tiempo. Y si te encuentras, en un momento determinado, relajado y calmado, entonces un sentimiento de culpa se apodera de tu corazón.

Hoy en día, parece imperdonable estar relajado y feliz, por lo general se toma como un acto de “pereza”, “ociosidad” o un “desperdicio de vida”.

Lo creas o no, muchas personas viven de esa manera, todo el tiempo. Continúe leyendo

Opuestos

¿Por qué las cosas malas tienen que existir? Si Dios es tan “bueno” como dicen, entonces ¿por qué permite que lo malo y lo feo existan?

Estas son preguntas comunes que escuchamos todo el tiempo.

¿Y alguna vez has imaginado un mundo sin opuestos?

Simplemente no podría existir.

Necesitamos un punto de comparación para poder “medir” las cosas. ¿Cómo saber si algo está frío si no conoces lo caliente? Ejemplo tonto, lo sé, sólo estoy tratando de aclarar mis ideas aquí. Continúe leyendo

¡Suéltalo!

Cuando sentimos la carencia de algo (dinero, amor, felicidad, propósito, etc.) empezamos a aferrarnos a aquello que percibimos que falta en nuestra vida.

Ese apego le dirá a nuestra mente subconsciente que tenemos miedo de no volver a tener más de lo que nos falta en ese momento.

Por ejemplo, si no tenemos dinero suficiente y nos encontramos o recibimos un poco de dinero, en vez de sentirnos agradecidos y comprar algo de comida o algo que necesitamos en ese momento en particular, tendemos a “aferrarnos” de ese dinero, ya que tenemos miedo de regresar una vez más a los números rojos. Así que empezamos a pensar cómo gastar ese dinero de la mejor manera, pero luego nos limitamos en todas las opciones que encontramos. Eso es sólo una mala señal para nuestra mente subconsciente ya que nos decimos que no tenemos suficiente ahora  y que no vamos a tener nunca suficiente. Continúe leyendo