Un lugar sagrado

Tenía un amigo hace muchos años que, desde que era un niño pequeño, sus padres le enseñaron que tenía que ir a la iglesia para poder hablar con Dios.

Él siempre asistió a sus servicios de la iglesia 3 veces a la semana. Tenía la convicción de que el único lugar para hablar con Dios era su iglesia. Le pregunté una vez el por qué tenía que correr a su iglesia cada vez que quería orar, si Dios estaba en todas partes y en cualquier momento. Él simplemente respondió que él sabía eso, pero, pero que sus padres habían sembrado esa semilla en su corazón y que ahora él no era capaz de soltar esa idea tan fácilmente. Continúe leyendo