¿Eres tú?

Ella era una chica dulce y encantadora. Creció en una familia tradicional y su infancia fue feliz.

A medida que creció la gente y los acontecimientos le jugaron rudo y se llenó de resentimientos y se hizo “más dura”. Empezó a hablar como sus amigos varones y cambió su estilo de vestuario a uno más masculino. Incluso sus movimientos y vocabulario se hicieron más agresivos y rudos.

Finalmente, un día me atreví a preguntarle por qué decidió hacer esos cambios en su personalidad, puesto que había sido una chica agradable cuando era más joven y ahora era más dura que algunos pandilleros que conozco. Continúe leyendo