¡Reemplázalo!

Ella estaba dibujando algo en un pedazo de papel, cuando llegué a su casa, ella no parecía darse cuenta de mi presencia, así que se quedé en la entrada de la sala esperando a que me invitara a pasar. Pero ella estaba demasiado concentrada en su dibujo, por lo tuve que esperar un rato hasta que, sin apartar los ojos de su dibujo sólo murmuró: “¿Vas a quedarte en la puerta todo el día? ¿No preferirías sentarte? ”

Busqué una silla donde sentarme, pero a pesar de ser una casa victoriana muy grande y lujoso, ella no tenía muchos muebles alrededor y algunas zonas me recordaban la decoración minimalista tradicional japonesa. Continúe leyendo