Y nunca fue lo mismo…

Después de muchos años de ausencia, finalmente pude regresar a la capital de los Estados Unidos. Un lugar muy querido para mí puesto que viví y estudié allí por algunos años.

Es un lugar muy impresionante con sus edificios y monumentos blancos. Yo estaba muy emocionado de ir a ver cómo estaban las cosas allí en ese momento. Y sí, eso era una gran cosa en mi mente porque sólo me preguntaba constantemente: ¿cómo se vería ese lugar a mis ojos ahora?

¿Seguirían ahí las mismas personas? ¿Encontraría a mis amigos y compañeros de clase viviendo como siempre? ¿Qué sería diferente hoy en día? ¿Me gustarían los cambios? Continúe leyendo

Envidia

 

Él me mostró su nuevo teléfono móvil, estaba muy bonito, más memoria RAM (memoria de trabajo), un procesador más rápido, y la batería parece durar más tiempo, por lo menos es algo menos de qué preocuparse, como por encontrar un lugar para cargar su teléfono durante el día.

Me encantó el color y la pantalla se ve mucho más brillante y con una mejor definición.

Le devolví el móvil con una sonrisa y él sólo me miró por un rato en silencio. Luego me preguntó si yo no iba a decir nada al respecto.

Así que le dije una vez más que me gustó el móvil mucho y que estaba feliz por él y que disfrutara de su nueva adquisición. Y realmente me sentí muy feliz por él pues estaba contento y se le notaba fácilmente. Sus ojos tenían ese brillo emocionado por dentro. Continúe leyendo