Experiencia

Estaba hablando con un amigo que es mayor que yo, sobre su vida y la experiencia que ha ganado a través de los años.

Cuando yo era niño, tenía la idea de que la vida nos da experiencia a través de diferentes eventos y que cada anciano era sabio y experimentado en todas las áreas de la vida.

Siempre pensé que alguien que había estado en este planeta durante muchas décadas había sido capaz de reunir todo el conocimiento en el mundo, pero esa idea comenzó a desaparecer a medida que crecí y tuve que trabajar con muchos ancianos.

Mi amigo que ha estado en esta Tierra por un poco más de 8 décadas se sorprendió con mis conceptos y me dijo que la experiencia y la fuerza no eran dependientes de la edad sino de la resistencia. Continúe leyendo

Tu sala de trofeos

Me gustaba observar en silencio todos los tesoros que un amigo tenía en su estudio. Las paredes estaban cubiertas por fotos, trofeos, premios y cosas por el estilo.

A lo largo de su vida, él había conocido y hecho amistad con muchas celebridades de diferentes partes del mundo, algunos de ellos habían sido elementos clave en la historia humana.

Un día, mientras yo descubría más “tesoros” escondidos como libros autografiados, honores y reconocimientos. Mi amigo llegó y se sentó en su escritorio. Con gracia observaba como yo disfrutaba viendo su impresionante colección de recuerdos. Continúe leyendo

A tu propio paso

¿Alguna vez te sentiste mal, triste o deprimido después de un evento difícil y, un amigo cercano o un familiar, te pegó en la espalda para animarte mientras te dice: “¡Vamos, échale ganas, se feliz!”?

Luego te recomienda un buen libro o una “meditación guiada” para que puedas “salir del agujero” más rápido.

Por supuesto que tú estás tratando de entender lo que pasó, estás tratando de curar tus heridas y por supuesto que te gustaría superar la situación y sentirte bien, una vez más, pero tú tienes tu propio ritmo de hacerlo, ¿verdad? Continúe leyendo

La causa

Estaba hablando con un amigo acerca de todas esas extrañas cosas y eventos “negativos” en nuestras vidas.

Según él, su vida siempre había sido muy dura y difícil. Muchas veces se ha quejado de todas las cosas que tuvo que pasar para sobrevivir, mientras que la mayor parte de sus amigos y familiares, tuvieron una vida más relajada y cómoda, (por lo menos desde su punto de vista).

Él tuvo que superar varios obstáculos en su pasado, con el fin de lograr algunas cosas que, otras personas obtuvieron o consiguieron de una forma muy “relajada”, de acuerdo con su propio análisis.

Estaba a punto de repasar una vez más, la lista de dificultades que había tenido que afrontar desde el principio de su vida hasta esta mañana, cuando me vi obligado a interrumpir su letanía, con el fin de evitar otros 45 minutos más de dudas. Continúe leyendo

Hazlo por ti

Cuanto más avanzas en la vida, más te das cuenta de que tu realidad tiene más que ver contigo mismo que con elementos externos.

Se nos enseña a evitar las actitudes egoístas y prestar atención a la opinión del resto del mundo, aún antes de considerar la nuestra.

Intentas siempre ser bueno con los demás, especialmente con tus seres queridos, pero el tiempo te enseña que no puedes hacer que te amen, como tú los amas, no puedes esperar que sean tan buenos y leales contigo, como tú lo eres con ellos. No puedes obligarlos a ver la vida como tú lo haces, porque tienen su propia visión del mundo, tienen sus propias necesidades y experimentan una vida diferente, con diferentes perspectivas e ideas, aún incluso si pasan todo el tiempo cerca de ti. Continúe leyendo

Mal

Siempre nos quejamos de las cosas malas que nos suceden en nuestra vida cotidiana.

A veces sentimos que las peores cosas pasan en el peor momento, por lo que nuestra mente comienza a orbitar en torno a nuestros problemas, dejando el resto de nuestra vida fuera de perspectiva. A continuación, el resto del mundo desaparece y nuestra atención se centra en esas “situaciones terribles”.

Todos hemos estado allí y cuando por fin echamos un vistazo a nuestro alrededor, por fin vemos que hay problemas mucho más grandes en la vida de otros, que los que consideramos como nuestra perdición. Continúe leyendo

Dónde quiera que estés

Si miras a tu alrededor en este momento, ¿qué ves? O mejor dicho, ¿te gusta lo que ves? ¿Estás en el lugar donde planeaste estar hace un año? ¿Son las circunstancias como las deseabas en aquel entonces?

Si contestaste que sí a todas esas preguntas, enhorabuena, has llegado a la meta. Pero si contestaste que no a cualquiera o a todas, entonces no te preocupes. Eres un ganador de todos modos porque, lo creas o no, estás en lugar en el que estás destinado a estar en estos momentos.

Probablemente tus metas y sueños eran diferentes y piensas que estás en donde no se supone que deberías el día de hoy. Pero eso no es así. Continúe leyendo

Crea

He mencionado muchas veces un viejo proverbio ruso que dice: “No hay mal que por bien no venga”. Y en pocas palabras significa que cada vez que algo “malo” nos pasa, es porque trae algo mejor detrás de él.

He aprendido que el recibir cada incidente negativo que llega a nuestra vida con una disposición positiva cambia mucho el resultado final de ese evento. Continúe leyendo

Finales

Cuando vemos el final de un año, un ciclo, una relación, un trimestre escolar, etc., tendemos a reaccionar con tristeza o alegría, dependiendo de cómo juzgamos ese período de tiempo.

¿Pero qué es nuevo en el interior de tu corazón y mente después de lo bueno y lo malo en ese viejo ciclo? Todas esas cosas “negativas” que aparecieron durante ese tiempo, ¿qué nuevas lecciones te han dejado? ¿Cómo vas a reaccionar la próxima vez a eventos similares? ¿Te sientes más fuerte ahora? ¿Puedes ver esos momentos de frustración y rabia como experiencias de crecimiento? ¿Cómo vas a usar esas experiencias en el futuro? Continúe leyendo

Confía y salta

Mi maestra de natación estaba al otro lado de la esquina de la piscina con su mano extendida hacia mí, pidiéndome que saltara en el agua para que pudiera perder mi miedo a nadar. La piscina era profunda, era la “piscina para los adultos”, como mis amigos y le llamábamos.

No me acuerdo de la profundidad real, yo tenía sólo 6 años de edad en ese momento.

Lo que recuerdo claramente es el sentimiento de miedo y ansiedad que sentía cuando no me atrevería a saltar al agua, aunque tenía la mano de la instructora a menos de un metro de mí. Continúe leyendo