Caos

“Mi vida es un caos!”, Dijo esa señora con una expresión de frustración en su rostro.

“No puedo soportarlo más o esta situación cambia, o no llegaré hasta el próximo mes”, agregó con un tono de voz angustiada.

No estaba siendo entrometido a propósito. Simplemente me tocó estar de pie detrás de dos mujeres de mediana edad, mientras que esperábamos a que el semáforo cambiara de color para que pudiéramos cruzar al otro lado de una gran avenida.

La señora que estaba de pie junto a la primera y, que probablemente estaba tan abrumada como su compañera limitó sus respuestas a asentir con la cabeza de vez en cuando.

“¿Por qué Dios es tan malo conmigo?” La primera dama preguntó en voz muy alta. Algunas personas a su alrededor la voltearon a ver en ese momento y, de alguna manera, sentí que esa había sido su intención en primer lugar. Pero bueno, eso me pareció, pero no me hagas caso.

Por último, la otra señora le dijo que ella debería aguantar y rezar mucho para que su situación pudiera cambiar pronto.

El semáforo mostró la señal de “Camine”. Y todos cruzamos la calle.

Recordé cuando yo le tenía miedo a la oscuridad, miedo de seguir adelante, miedo de comenzar un nuevo día, miedo a un nuevo trabajo, al primer día de clases y así sucesivamente.

Todos esos eventos sólo quieren decir una cosa: el cambio está a punto de suceder.

Mientras más caótica parecía mi vida, más grande fue el cambio. Y la mayoría de veces, el cambio fue el comienzo de una nueva y maravillosa vida.

Mi vida empezó a cambiar, cuando empecé a ver los resultados de un evento etiquetado como “malo”, como una señal de “desviación”.

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Acéptalo

He oído tantas veces que tienes que aceptar el cambio y las dificultades cuando vienen, que pensé que había entendido totalmente la idea. Y probablemente sí la entendí, pero como es habitual, cuando se trata de aplicar nuestros conocimientos en la vida real, las cosas se vuelven difíciles.

Somos todos excelentes en la teoría, pero cuando llega el tiempo de la práctica, la historia es muy diferente, lo mismo al dar consejos a los demás, tú ya sabes qué decirles en cualquier situación que tengan que afrontar, pero cuando estamos en el mismo predicamento nosotros, todas esas respuestas y soluciones desaparecen de nuestra cabeza.

Hace pocos años después de vivir durante mucho tiempo muy cómodamente en una zona bonita de mi ciudad, vendieron la casa que había alquilado y se me pidió de inmediato que me cambiara de casa. Eso fue muy traumático para mí, porque tenía todos los ingredientes para una tragedia de elaboración casera:

  • Era algo totalmente inesperado y no deseado.
  • Me sacó de mi rutina y comodidad.
  • Era aterrador ya que significaba dar un salto hacia lo desconocido.
  • No había aparente solución ni ninguna opción frente a mí.
  • Me quedé solo porque todos los “amigos” y familiares se fueron cuando los necesitaba más. Ellos simplemente desaparecieron.
  • Yo estaba paralizado por el miedo.

Y un sinfín de extras más.

Así que cuando las cosas se ponen realmente abrumadoras y no puedes resolverlas y, ya intentaste todo lo posible, o al menos todo lo que sabes que  puedes intentar, lo único que te queda es, simplemente respirar y tener fe en que todo saldrá bien para algo mejor.

Deja de pensar, preocuparte, imaginar, obsesionarte, etc.

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Crea

He mencionado muchas veces un viejo proverbio ruso que dice: “No hay mal que por bien no venga”. Y en pocas palabras significa que cada vez que algo “malo” nos pasa, es porque trae algo mejor detrás de él.

He aprendido que el recibir cada incidente negativo que llega a nuestra vida con una disposición positiva cambia mucho el resultado final de ese evento. Continúe leyendo

Tu aventura

Hace dos décadas empecé una gran aventura. Una vuelta al mundo visitando 100 ciudades en 40 países. Habíamos planeado completar este recorrido en un año exactamente, pero terminamos tomando más de un año y medio, sí nos olvidamos de las sorpresas inesperadas (buenas y extrañas) que siempre encontrarás en cada viaje. Continúe leyendo

Lo que esperas…

Debo admitir que a veces mi mente vuela más alto de lo que debería y crea paisajes sobre amplificados de eventos.

Es cierto que estamos viviendo la vida en función de nuestras ideas, creencias, puntos de vista, etc. Pero a veces nuestra expectativa se basa en la imagen mental equivocada y por lo tanto, esto nos lleva al dolor y la decepción, o el miedo y la inmovilidad. Continúe leyendo

Expectativa

Me he dado cuenta de que las peores decepciones en mi vida han sido causadas por lo que yo esperaba que serían cosas y personas, en lugar de que les permitiera ser lo que realmente eran.

Aprender a dejar que las cosas, las personas y las circunstancias sean lo que realmente son, no ha sido nada fácil. Y no estoy hablando de hacer algo para cambiar las cosas malas alrededor de mi vida, sino de dar a una persona, una situación o a una cosa una etiqueta que no le pertenece. Continúe leyendo

Nunca estás solo.

No hay nada tan aterrador como la pérdida de un trabajo, la falla en una relación, descubrir que tienes una enfermedad grave, o la sensación de que está completamente solo o sola.

Es tan fácil seguir el “camino espiritual” cuando lo tienes todo resuelto, cuando no tienes problemas emocionales, económicos o de salud que te quiten la calma. Entonces es cuando puedes estudiar y hacer retiros, meditar y hacer todos los rituales que desees.

Ser un gurú de sillón en esos momentos es muy fácil y vemos ejemplos de ello todos los días. Continúe leyendo

Estrés

Es terrible cuando  pedimos algo y no lo recibimos o nos dan algo diferente.

Nos sentimos decepcionados o incluso traicionados y sentimos que el Universo, Dios o el destino están en contra de nosotros.

Es tan difícil a veces entender por qué las cosas suceden de una manera determinada, no podemos ver todo el cuadro completo y nos olvidamos de que cada cosa tiene su tiempo de gestación.

Si pudiéramos ver nuestra vida como podemos ver un mapa o un diagrama, entonces podríamos entender por qué las cosas son como son ahora. ¿Y por qué a veces no recibimos lo que pedimos o lo que necesitamos en el momento preciso en que “pensamos” que lo necesitamos. Continúe leyendo