A tu propio paso

¿Alguna vez te sentiste mal, triste o deprimido después de un evento difícil y, un amigo cercano o un familiar, te pegó en la espalda para animarte mientras te dice: “¡Vamos, échale ganas, se feliz!”?

Luego te recomienda un buen libro o una “meditación guiada” para que puedas “salir del agujero” más rápido.

Por supuesto que tú estás tratando de entender lo que pasó, estás tratando de curar tus heridas y por supuesto que te gustaría superar la situación y sentirte bien, una vez más, pero tú tienes tu propio ritmo de hacerlo, ¿verdad?

No estoy diciendo que sean malas personas, insensibles o fríos, seguramente te aman y quieren que estés bien y de pie una vez más pronto. Ellos no entienden tus necesidades internas ni tu situación, por lo que es importante que aprendas a defender tu derecho de curarte a tu propio ritmo.

No hay nada peor que tener una mala experiencia, una sensación de malestar y que alguien venga y te diga: “¡Oh, vamos, supéralo! ¡Échale ganas! “Sí, lo que deseas es estrangularlo de inmediato. Continúe leyendo

Intranquilo

Me desperté sintiéndome incómodo. No podía entender por qué me sentía así, porque no había una razón aparente para ese estado de ánimo.

Al principio pensé que me sentía así, por un mal sueño que no podía recordar.

Pero a medida que avanzaba la mañana, comprendí que ese sentimiento era el resultado de una larga serie de eventos que finalmente colapsaron sobre mis hombros, causándome un estado de ánimo sombrío.

Mientras trataba de encontrar la causa de esta horrible sensación, me di cuenta de que estaba escarbando todos los eventos negativos que habían aparecido en mi vida desde hacía tiempo. Mientras trataba de encontrar en cada uno de ellos el “verdadero culpable” de mi temperamento actual mi alma se sentía cada vez más deprimida.

Pero la peor parte fue, que con cada evento que recordaba, me sentía cada vez más abatido. Esto no me estaba ayudando para nada. Continúe leyendo

¡Encuéntralas ahora!

 

Algunos días son difíciles de olvidar. Si tuviste un día lleno de momentos maravillosos, ese día se convierte en un recuerdo para toda la vida. Si tuviste un día lleno de problemas y momentos amargos, ese día también se convertirá en un recuerdo para toda la vida.

Afortunadamente, esos días son muy raros. Por lo general, nuestros días son una combinación de incidentes buenos y malos.

La única diferencia es que la mayoría de la gente está acostumbrada a enfocarse en aquellos eventos que los hacen sentir mal. Los tenemos en un compartimiento especial en la mente y parece que sentimos un “placer” extraño al recordarlos con frecuencia en reuniones que terminan siendo “competencias de adversidades” donde gana quien más ha sufrido.

Sé que interpretar a la víctima, ayuda a algunas personas a atraer más atención sobre ellas y, sí, quién no disfruta de los “15 minutos de fama” de vez en cuando. Continúe leyendo

¡Hurra!

Una de las cosas que más admiro de algunos de mis amigos de la tercera edad es su optimismo y disposición alegre.

Siempre están felices y, a pesar de sus propios problemas personales, siempre tienen una sonrisa en la cara, es por eso que todavía están vivos, creo yo.

Hace algunos años hice un poco de trabajo voluntario en Londres en casas de retiro para ancianos. Un día estaba hablando con uno de mis amigos y le conté sobre un problema que en ese momento me parecía insuperable. No podía yo ver una salida a esa situación y sentía que todo estaba perdido para mí.

Cuando terminé de contarle a mi amigo sobre mi problema, él comenzó a reír a carcajadas mientras me miraba divertido. Continúe leyendo

Estarás más feliz ahora

Cuando recibí mi primer triciclo cuando tenía alrededor de 3 ó 4 años, pensé que era el día más feliz de mi vida. Era verde con manubrio blanco. Yo era el niño más feliz del planeta Tierra.

A continuación, los años pasaron y cuando recibí mi primera consola de videojuegos, yo estaba tan feliz que no podía creer que estaba sucediendo realmente, fue increíble y de hecho podías conectar un teclado y escribir programas básicos en ella. Yo era el adolescente más feliz del planeta Tierra.

Entonces más años pasaron cargados de diferentes momentos felices cuando me consideraba la persona más feliz del planeta Tierra. Y la verdad es que ahora mismo estoy encontrando incluso, más momentos en los que estoy feliz y agradecido todos los días en los que yo creo que soy la persona más feliz del planeta Tierra.

Pero esta vez estos eventos no se basan en recibir algo material, por supuesto que me encanta conseguir algo que me gusta y que me da alegría, pero tal vez cuando te haces mayor, las cosas más simples puede darte felicidad con más frecuencia. Continúe leyendo

Perfección

Recuerdo a un amigo mío que nació con una enfermedad congénita y su cuerpo presentó algunas deformidades que siempre lo hicieron sentir mal. Especialmente durante sus años de escuela ya que sus compañeros de clase eran muy crueles con él. Sufrió mucho por eso y decidió comenzar una búsqueda para encontrar la perfección.

Como no tenía un cuerpo perfecto, encontraría la perfección en otras áreas de su ser. Por lo tanto, decidió practicar varios deportes para que pudiera obtener un mejor físico y se convirtió en un buen boxeador con grandes músculos. Incluso representó a su país en los Juegos Olímpicos.

Pero, aun así, no sentía que su búsqueda fuera completa. Tener un cuerpo fuerte y medallas olímpicas no fue suficiente y, me dijo que no se sentía ni siquiera cerca de la perfección. Continúe leyendo

Sal a ayudar

No tenía ni idea de cómo reparar un rayón en la pintura de una superficie metálica y me estaba volviendo loco tratando de encontrar algún vídeo en línea que me mostrara cómo hacerlo.

Probé algunas sugerencias, pero no eran lo que necesitaba. No hay muchas respuestas en línea para mi problema particular.

Por lo tanto, estaba a punto de renunciar y de aceptar el vivir con ese rayón cuando, mientras caminaba en una calle muy concurrida, vi a un señor creando verdaderas obras maestras en placas metálicas con sus dedos y algunas otras herramientas hechas a mano.

Permanecí allí unos minutos contemplando con asombro la habilidad de ese hombre y las maravillosas pinturas que estaba creando en pocos minutos, justo delante de una multitud admirada. Continúe leyendo

Imperfecto

 

Un buen amigo mío nació con una extraña condición que afectó su cuerpo. Era muy alto y su cabeza y sus manos eran más grandes en proporción con el resto de su cuerpo.

Había sufrido mucho durante su infancia porque los otros niños se burlaban de él y le llamaban nombres que herían profundamente su alma.

Tenía que acostumbrarse a la manera en que la gente le miraba en la calle ya las preguntas impertinentes de aquellos sin modales que nunca tocaban sus corazones antes de hacer comentarios duros sobre su apariencia.

De todos modos, él tiene una personalidad maravillosa. Él es muy amable y compasivo con cada ser vivo. Él siguió una carrera en la actuación y debido a su imagen, él consiguió papeles importantes en películas internacionales. Continúe leyendo

Tus herramientas

 

Cuando era niño, siempre estaba preguntando por qué existían cosas “malas”.

¿Por qué Dios había inventado el “dolor”, el “miedo”, la “tristeza” y así sucesivamente?

Seríamos mucho más felices si no hubiera cosas tales como el miedo, ¿verdad? Pero entonces, me explicaron que sin miedo no estaría vivo hoy. El miedo me permite saber que mi vida está en peligro cuando me acerco a un precipicio, sin él, seguiría caminando y probablemente caería a mi muerte. Pero el miedo está ahí para detenerme a tiempo y evitar que salte y me mate o resulte gravemente herido.

Si ese miedo no estuviera allí para activar mi instinto de conservación, entonces fácilmente perdería mi mano cuando cocino o trabajo con mi sierra eléctrica. O me podrían matar al caminar por la noche en lugares peligrosos, etc.

Así que esa pequeña voz no es tan mala después de todo. Continúe leyendo

El santuario

Me llevó medio día llegar a la cima de esa montaña, un pequeño santuario budista que estaba en medio de la nada.

El monje a cargo de ese pequeño lugar me sonrió tan pronto como llegué a la entrada y me invitó a sentarme a su lado en un banco de madera junto a la puerta principal.

Yo estaba agotado y desaliñado después de la larga subida. Él se veía radiante y feliz. Le dije sobre mi gran aventura de “alpinismo” como si fuera una odisea que sólo se vive una vez en la vida. Él calmadamente me dijo que va a la ciudad dos veces al día, por lo que hace esa “odisea” cuatro veces al día.

Permanecí en silencio durante un rato. Continúe leyendo