Etiquetas (Más notas a mí mismo)

¿Alguna vez te has preguntado por qué las cosas están “apareciendo” en tu vida como son ahora?

Estamos acostumbrados a “pegar etiquetas” a todo lo que nos rodea, personas, circunstancias y todo tipo de eventos.

Nos gusta usar “positivo” o “negativo”, “bueno” o “malo” y así sucesivamente.

Pero mirando hacia atrás, ¿cuántas veces has visto un “mal” evento que resulta ser algo maravilloso al final? ¿Cuántas veces has visto eventos aparentemente “buenos” convirtiendo tu vida en un verdadero “infierno”?

¿Qué hay sobre esa persona “decente” y “maravillosa” que te causó más dolor y problemas que aquellos que considerabas tus peores enemigos?

¿Lo ves? Vamos a aceptar de una vez por todas, que nunca vemos toda la escena y, que eso, nos hace pegar nuestras etiquetas en lugares equivocados muchas veces.

Por lo tanto, podría ser una buena opción dejar ese “negocio de etiquetado” por un tiempo y empezar a anticipar más milagros y estar listos para ser sorprendidos. Continúe leyendo

La delgada línea (disparatando)

 

Una de las cosas más difíciles para mí es tratar de identificar la diferencia entre una situación “forzada” y una “natural”.

Y ahora sé que no estoy solo en eso, porque esa es una de las preguntas más frecuentes que me hacen todo el tiempo.

Cuando estoy tratando de “forzar” un evento, una acción, una respuesta a algo que aparece de repente en mi camino. He aprendido a “medir” mi dirección en función de la “rugosidad” de la carretera. Es decir, cuando estás encontrando demasiados “rocas” en tu camino, podría ser una señal de que estás transitando por el camino equivocado. Continúe leyendo

Tu nuevo sendero

“Sí, las cosas se estaban poniendo muy difíciles, me sentía abrumado y cada mañana trataba de resistirme a la alarma del despertador, no quería levantarme, yo sólo quería seguir durmiendo para no tener que lidiar con todo el lío que yo mismo me había creado”. Él se veía cansado, pero con una nueva luz en sus ojos.

Había perdido su compañía, su hogar, su matrimonio, pero por suerte no el amor de sus hijos. Así que él fue capaz de encontrar una motivación para salir del agujero que él había cavado para sí mismo.

“¿Y que hay de ti? ¿Habías pasado demasiado tiempo en tu zona de confort? Preguntó. Continúe leyendo