¡Es tu culpa!

“¡Tú no me puedes culpar por eso! Mi trabajo no es inspirarte o motivarte a que hagas nada, esa es tu decisión, te acabo de dar los elementos de una manera neutral, tú decides cómo interpretarlos y qué hacer con ellos ” dijo airadamente una voz en mi cabeza.

“¡Pero tú me hiciste sentir triste con las imágenes que me estabas mostrando!” Respondió mi mente consciente a la defensiva. Continúe leyendo