El tren

Recuerdo ese pequeño tren que recibí como un regalo cuando era niño. Era precioso y utilizaba una de esas viejas baterías gordas para alimentar el motor y una pequeña luz que tenía en la parte de enfrente.

Tenía unos mecanismos colocados en la parte frontal y en la parte trasera, eran como pequeños botones que cuando se apretaban cambiaban la dirección del motor, por lo que cuando el tren encontraba un obstáculo en su camino que presionara este botón, el tren cambiaba de dirección y comenzaba a ir en reversa. Lo mismo cuando el tren llegaba al final de la vía, el botón trasero era presionado por el obstáculo y cambiaba de dirección hacia delante.

Puede que no suene muy impresionante cuando se compara con los estándares de hoy en la tecnología de los juguetes, pero teniendo en cuenta que esto fue hace mucho tiempo, para mí fue algo realmente maravilloso.

Después de un rato, en lugar de esperar a que el tren llegara hasta el final de la vía y chocara para que empezara a ir hacia adelante, empecé a “detenerlo” con mi dedo para hacerla cambiar de dirección más rápido.

Luego amplié la pista y añadí un puente y otros detalles para hacer el “paseo” más divertido. Me encantaba.

A veces me siento como ese tren.

Comienzo a avanzar hacia adelante sin “obstáculos” en el camino y de repente aparece una situación inesperada y “cambia” mi dirección haciéndome retroceder, a veces por mucho tiempo, hasta que “algo” me detiene y me ayuda a cambiar mi dirección para continuar mi camino hacia delante.

Hoy en día, después de expandir en mi pista con muchas nuevas opciones, puentes, túneles, nuevos paisajes y escenarios. Estoy trabajando en mi mecanismo interno con el fin de evitar ir demasiado lejos hacia atrás. De esa manera puedo parar, observar, aprender y continuar mi camino de avance continuo.

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Desde cero

A la mayoría de la gente mayor que conozco, le gusta ver su vida al revés. Es decir, les gusta ver todas las cosas que han logrado durante sus vidas. Cómo las cosas les fueron difíciles alguna vez y, a pesar de ello, fueron capaces de superar los obstáculos y luchar para conseguir lo que querían. Pero el 95% de ellos cuando les pregunto si quisieran comenzar todo desde cero, contestan con un rotundo: ¡NO!

La mayoría de la gente de cierta edad, ha vivido una vida llena de dificultades y han aprendido a superarlas y ahora están en un lugar privilegiado, ya que pasaron sus pruebas. No obstante, no les gusta la idea de comenzar de nuevo.

Ellos sienten que han llegado a la meta y ahora sólo pueden descansar y vivir mirando el pasado por el resto de sus vidas. Continúe leyendo