Feliz

Me sentía contento esa mañana. En realidad estaba disfrutando de esa sensación de “nada está mal en el mundo”, cuando de repente el hemisferio izquierdo de mi cerebro le preguntó al hemisferio derecho ¿qué era lo que lo tenía tan contento?

Tal vez este estado inusual de felicidad fue demasiado sospechoso para ese lado del cerebro que siempre está analizando y cuestionando todo el tiempo.

Por supuesto, se las arregló para encontrar más de una “razón” para dejar “el exceso de felicidad” y dedicar tiempo para procesar  información más “útil” y preocupante.

Así que mi mente comenzó a hacer una lista de todas aquellas cosas en mi pasado que estaban sin terminar, poco claras e injustas ante mis ojos para que pudiera volver al patrón regular de intranquilidad, más natural y más popular en estos días en este mundo. Continúe leyendo