Entumecido

Mientras me estaba sentando en una banca en el parque para descansar un poco después de una larga caminata, noté a un amable señor ya sentado en ella, así que le saludé con un típico: “buenos días” y deje que mi cuerpo cayera fuertemente sobre el asiento.

El hombre alegremente respondió a mi saludo y me preguntó si yo había tenido un buen paseo. Sin prestar mucha atención le respondí que había estado bien pero muy largo, que estaba agotado pero feliz.

Me dijo que se sentía feliz de que las rosas estaban empezando a florecer y que el olor de la tierra mojada y del pasto recién cortado le hacían su día. Continúe leyendo