¿Tus límites?

 

Estaba hablando con Rick el otro día, quien estaba muy preocupado por su futuro.

Su abuelo fue médico, su padre fue médico y, sí, lo adivinaste, él se convirtió en médico también.

Había estado rodeado de médicos de todo tipo durante toda su vida. Asistió a reuniones y fiestas donde la mayoría de la gente eran doctores, todo su mundo estaba lleno de galenos aquí y allá.

Eso fue por un lado muy bueno, porque esa influencia lo había convertido en un buen médico, muy abierto a todo tipo de tratamientos, no sólo a la alopatía. Pero por el otro lado, también era una cosa terrible, porque había asumido toda su vida sólo su papel de médico. No podía concebir la idea de hacer otra cosa.

Había aceptado la limitación de ser siempre sólo un médico y la idea de tener un hobby o actividad fuera de su profesión era impensable para él. Continúe leyendo

El tren

Recuerdo ese pequeño tren que recibí como un regalo cuando era niño. Era precioso y utilizaba una de esas viejas baterías gordas para alimentar el motor y una pequeña luz que tenía en la parte de enfrente.

Tenía unos mecanismos colocados en la parte frontal y en la parte trasera, eran como pequeños botones que cuando se apretaban cambiaban la dirección del motor, por lo que cuando el tren encontraba un obstáculo en su camino que presionara este botón, el tren cambiaba de dirección y comenzaba a ir en reversa. Lo mismo cuando el tren llegaba al final de la vía, el botón trasero era presionado por el obstáculo y cambiaba de dirección hacia delante.

Puede que no suene muy impresionante cuando se compara con los estándares de hoy en la tecnología de los juguetes, pero teniendo en cuenta que esto fue hace mucho tiempo, para mí fue algo realmente maravilloso.

Después de un rato, en lugar de esperar a que el tren llegara hasta el final de la vía y chocara para que empezara a ir hacia adelante, empecé a “detenerlo” con mi dedo para hacerla cambiar de dirección más rápido.

Luego amplié la pista y añadí un puente y otros detalles para hacer el “paseo” más divertido. Me encantaba.

A veces me siento como ese tren.

Comienzo a avanzar hacia adelante sin “obstáculos” en el camino y de repente aparece una situación inesperada y “cambia” mi dirección haciéndome retroceder, a veces por mucho tiempo, hasta que “algo” me detiene y me ayuda a cambiar mi dirección para continuar mi camino hacia delante.

Hoy en día, después de expandir en mi pista con muchas nuevas opciones, puentes, túneles, nuevos paisajes y escenarios. Estoy trabajando en mi mecanismo interno con el fin de evitar ir demasiado lejos hacia atrás. De esa manera puedo parar, observar, aprender y continuar mi camino de avance continuo.

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La delgada línea (disparatando)

 

Una de las cosas más difíciles para mí es tratar de identificar la diferencia entre una situación “forzada” y una “natural”.

Y ahora sé que no estoy solo en eso, porque esa es una de las preguntas más frecuentes que me hacen todo el tiempo.

Cuando estoy tratando de “forzar” un evento, una acción, una respuesta a algo que aparece de repente en mi camino. He aprendido a “medir” mi dirección en función de la “rugosidad” de la carretera. Es decir, cuando estás encontrando demasiados “rocas” en tu camino, podría ser una señal de que estás transitando por el camino equivocado. Continúe leyendo

Estás siendo limitado

Estaba escuchando las diferentes quejas de un grupo de personas sobre la forma en que los gobiernos de todo el mundo están limitando nuestra libertad. Cuán castrantes y humillantes a algunas leyes pueden ser para nuestro bienestar.

Uno de los que se quejaban, era un conocido que vive en una parte muy costosa de la ciudad y se quejaba sobre el abuso que algunos inmigrantes tienen que enfrentar cuando llegan a la frontera, se les trata como criminales y son devueltos a su país. Él es el primero en contratar a esas personas, les paga un salario miserable y los trata casi como esclavos. Continúe leyendo

Así soy yo

Después de todas las cosas que hemos estado discutiendo acerca de la importancia del cambio en nuestra evolución y su papel en el proceso de la vida, no hay nada más frustrante y desalentador que escuchar a alguien diciendo: “Así soy yo y no puedo cambiarlo”.

He oído esas palabras muchas veces, sobre todo de personas mayores que de alguna manera u otra han adoptado ciertos patrones en sus vidas y creen que no pueden cambiarlos nunca más, a veces no les importa si los patrones están haciendo su vida mejor o peor y, el principal problema, es que están aceptando su estado, sin tratar de hacer un cambio positivo en su comportamiento y creencias. Continúe leyendo

Los títulos deben ser temporales

He visto a muchas personas que se vinculan con un título y luego nunca lo dejan ir. Se convierten en esa etiqueta y hacen sus vidas en torno a ella.

Que no sólo es muy limitante, sino poco saludable, ya que cada ser humano es multifacético, no naces sólo para convertirte en un médico o un abogado y matar a todos los otros dones que traemos desde el nacimiento.

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La correa

Estaba observando a un pequeño perro que ladraba afuera de una tienda de abarrotes esperando que su propietario saliera para que pudieran continuar su paseo. Me di cuenta de que el perro saltaba y llegaba hasta a un cierto punto en el que se detenía por completo como “jalado por una cuerda invisible”, olvidé mencionar que no traía correa.

Cuando su propietario salió de la tienda, le pregunté cuántos años tenía el perro y comentábamos lo bien entrenado que estaba, ya que estaba esperándolo afuera y nunca trató de entrar a la tienda, aunque se veía muy ansioso de hacerlo. Continúe leyendo

Extremos

Estaba hablando con un amigo que trabaja en el ejército. Él estaba diciendo que en algunos entrenamientos especiales los hacen llegar a sus extremos, los ponen a prueba para que puedan aprender hasta qué punto sus cuerpos y mentes pueden llegar.

Me dijo que los civiles no somos conscientes de lo que podemos hacer, porque nunca se nos prueba,  así que no sabemos lo que podemos soportar, porque no se nos lleva a esos niveles de resistencia.

Creo que tiene razón, pero por otro lado creo que somos probados también por los problemas y las situaciones que tenemos que afrontar durante nuestra vida. No todos necesitamos ser abandonados en la selva durante semanas para tratar de sobrevivir comiendo serpientes y raíces, pero algunas personas tienen que sobrevivir de muchas otras maneras y he conocido a personas que han sido capaces de dominar sus cuerpos y mentes al grado que los llamaría Rambos Espirituales. Continúe leyendo