Nuevos comienzos

Cuando recibí la noticia, no podía creer que me estuviera sucediendo a mí. No tenía tiempo para enfermarme, no tenía tiempo para descansar, no tenía tiempo para perderlo cambiando mi estilo de vida. 

Debe haber una manera rápida de deshacerse de esa enfermedad.

Después de todo, hacemos todo lo rápido hoy en día, ya no tenemos que cocinar, comemos comida rápida, llevamos nuestra ropa a la lavandería y la recogemos limpia y planchada, así que no tenemos que perder el tiempo haciéndolo nosotros mismos, Usamos un servicio de taxi para llevarnos a todas partes para que no tengamos que conducir más, nuestro teléfono inteligente encontrará la forma más rápida y más rápida para no perder un segundo en el tráfico.

Vivimos nuestra vida a alta velocidad y estamos acostumbrados a conseguir lo que queremos rápido y fácil.

Internet responde a todas nuestras preguntas y nos proporciona toda la información que necesitamos en cuestión de segundos.

Así que no hay excusa para que una enfermedad se prolongue en nuestros cuerpos. Tiene que haber una píldora, un tratamiento o un método para que me deshaga de cualquier cosa que se atreva a retrasar mi ritmo de mi día a día. Continúe leyendo

Piel muerta

Me acabo de encontrar la piel de una serpiente o, más bien, lo que quedaba de ella. Era como una manguera transparente que sigue mostrando los patrones de sus escamas. Era difícil creer que una vez fue la piel real de una de esas serpientes marrones. Cuando nos fijamos en ellas, su piel se ve tan brillante y firme. Esta piel se veía tan frágil y seca ahora. Era piel muerta.

Supongo que la serpiente no hizo un gran alboroto y drama por dejar su piel atrás. Ella sólo se deshizo de la cobertura muerta y la dejó ir sin mirar hacia atrás para ver si todavía había una parte de ella que pudiera ser reutilizada. Continúe leyendo

Entumecido

Mientras me estaba sentando en una banca en el parque para descansar un poco después de una larga caminata, noté a un amable señor ya sentado en ella, así que le saludé con un típico: “buenos días” y deje que mi cuerpo cayera fuertemente sobre el asiento.

El hombre alegremente respondió a mi saludo y me preguntó si yo había tenido un buen paseo. Sin prestar mucha atención le respondí que había estado bien pero muy largo, que estaba agotado pero feliz.

Me dijo que se sentía feliz de que las rosas estaban empezando a florecer y que el olor de la tierra mojada y del pasto recién cortado le hacían su día. Continúe leyendo