Experiencia

Yo estaba pasando por un momento muy difícil tratando de recoger mi bicicleta, las ruedas de entrenamiento hacían las cosas aún más difíciles y para un niño de 5 años de edad, esto parecía una tarea imposible. Sin embargo yo seguía haciendo mi mejor esfuerzo para recogerla y seguir pedaleando de vuelta a casa, a pesar de mi rodilla raspada tras la caída.

Estaba a punto de empezar a llorar porque no lograba hacerlo cuando un hombre alto llegó y con una mano recogió mi bicicleta y me ayudó a subir en ella de nuevo. Con una sonrisa y un guiño se despidió de mí y continuó su paseo.

¡Me maravillé! “Tiene que ser el hombre más fuerte del mundo”, pensé. Por supuesto que yo no era muy alto ni muy fuerte a esa edad, pero para mí era admirable. Continúe leyendo