Tus herramientas

 

Cuando era niño, siempre estaba preguntando por qué existían cosas “malas”.

¿Por qué Dios había inventado el “dolor”, el “miedo”, la “tristeza” y así sucesivamente?

Seríamos mucho más felices si no hubiera cosas tales como el miedo, ¿verdad? Pero entonces, me explicaron que sin miedo no estaría vivo hoy. El miedo me permite saber que mi vida está en peligro cuando me acerco a un precipicio, sin él, seguiría caminando y probablemente caería a mi muerte. Pero el miedo está ahí para detenerme a tiempo y evitar que salte y me mate o resulte gravemente herido.

Si ese miedo no estuviera allí para activar mi instinto de conservación, entonces fácilmente perdería mi mano cuando cocino o trabajo con mi sierra eléctrica. O me podrían matar al caminar por la noche en lugares peligrosos, etc.

Así que esa pequeña voz no es tan mala después de todo. Continúe leyendo

Sólo aquí

He de reconocer que enfocar mi mente en este momento presente, no es tan fácil como pensaba.

Mi mente está vagando más que nunca y tratar de mantenerla en esta realidad local me está costando un esfuerzo adicional el día de hoy.

Hay demasiadas cosas que me impiden “estar aquí” y, esto es muy interesante de observar, porque estoy tratando de averiguar por qué, algo aparentemente tan simple, es tan complicado este día.

Es probable que prestar tanta atención a mis pensamientos hoy, está haciendo la tarea más difícil o, el esforzarme tanto para mantener mi mente relajada es lo que está causando el efecto contrario. Pero sin embargo es fascinante observar este proceso desde adentro. Continúe leyendo

Hazlo por ti

Cuanto más avanzas en la vida, más te das cuenta de que tu realidad tiene más que ver contigo mismo que con elementos externos.

Se nos enseña a evitar las actitudes egoístas y prestar atención a la opinión del resto del mundo, aún antes de considerar la nuestra.

Intentas siempre ser bueno con los demás, especialmente con tus seres queridos, pero el tiempo te enseña que no puedes hacer que te amen, como tú los amas, no puedes esperar que sean tan buenos y leales contigo, como tú lo eres con ellos. No puedes obligarlos a ver la vida como tú lo haces, porque tienen su propia visión del mundo, tienen sus propias necesidades y experimentan una vida diferente, con diferentes perspectivas e ideas, aún incluso si pasan todo el tiempo cerca de ti. Continúe leyendo

Acéptalo

He oído tantas veces que tienes que aceptar el cambio y las dificultades cuando vienen, que pensé que había entendido totalmente la idea. Y probablemente sí la entendí, pero como es habitual, cuando se trata de aplicar nuestros conocimientos en la vida real, las cosas se vuelven difíciles.

Somos todos excelentes en la teoría, pero cuando llega el tiempo de la práctica, la historia es muy diferente, lo mismo al dar consejos a los demás, tú ya sabes qué decirles en cualquier situación que tengan que afrontar, pero cuando estamos en el mismo predicamento nosotros, todas esas respuestas y soluciones desaparecen de nuestra cabeza.

Hace pocos años después de vivir durante mucho tiempo muy cómodamente en una zona bonita de mi ciudad, vendieron la casa que había alquilado y se me pidió de inmediato que me cambiara de casa. Eso fue muy traumático para mí, porque tenía todos los ingredientes para una tragedia de elaboración casera:

  • Era algo totalmente inesperado y no deseado.
  • Me sacó de mi rutina y comodidad.
  • Era aterrador ya que significaba dar un salto hacia lo desconocido.
  • No había aparente solución ni ninguna opción frente a mí.
  • Me quedé solo porque todos los “amigos” y familiares se fueron cuando los necesitaba más. Ellos simplemente desaparecieron.
  • Yo estaba paralizado por el miedo.

Y un sinfín de extras más.

Así que cuando las cosas se ponen realmente abrumadoras y no puedes resolverlas y, ya intentaste todo lo posible, o al menos todo lo que sabes que  puedes intentar, lo único que te queda es, simplemente respirar y tener fe en que todo saldrá bien para algo mejor.

Deja de pensar, preocuparte, imaginar, obsesionarte, etc.

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Tampoco voy a fallar esta vez

“Sí, he cometido muchos errores, he tomado muy malas decisiones y todavía estoy tratando de encontrar la manera de arreglar las cosas en muchos aspectos de mi vida, pero no creo que he fallado. Hice todo lo que pude en la forma en que pensé que era lo correcto, hice mi mejor esfuerzo para hacer las cosas de la única manera que sabía y sí, lo sé, he dañado a veces a la gente que amo, incluso he hecho daño a gente que no conozco directamente, pero lo único que puedo decir, es que yo no hice nada a propósito. Nunca quise hacer nada malo a nadie de ninguna manera.” Le dije a mi amigo mientras caminábamos por el parque. Continúe leyendo