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Recuerdo los días en que teníamos que escribir nuestro propio código (programas de computación, software) para conseguir lo que necesitábamos. No había Internet y el mercado de software no estaba tan saturado como lo está hoy.

Si querías hacer un informe para tu empresa, no había hojas electrónicas, había que codificar todo en tu computadora y enviarlo la salida de la impresora matricial, con la esperanza de que las cosas no se fueran a desordenar demasiado. No, no teníamos un modo de vista previa tampoco, por lo que no podíamos ver de antemano si las cosas se iban a ajustar al tamaño del papel en nuestra impresora. Continúe leyendo