Lo que no eres

He conocido a muchas personas que están convencidas de que son lo que no son. Y cuando tienes una idea en tu mente el tiempo suficiente, se convierte en parte de tu realidad.

El problema es que cuando has mantenido el concepto incorrecto, entonces el mundo exterior te causará más daño que beneficio.

Por ejemplo, conozco a un amigo cuyos padres le dijeron todo el tiempo que no era bueno en matemáticas. Le repetían todo el tiempo que era un fracaso en esa y otras ciencias. Afortunadamente para él y, para muchos de nosotros, terminó escuchando su voz interior que siempre le dijo que le gustaban mucho y terminó siendo un maestro de ciencias maravilloso que ama difundir el conocimiento a sus estudiantes y ha compartido a varias generaciones su magia.

Incluso yo me creí el viejo cuento de que las matemáticas eran difíciles y aburridas. Recuerdo a mi familia hablando de lo difícil que eran y mis compañeros de clase se quejaban todo el tiempo acerca de lo tediosas que les parecían.

Fue hasta que tuve que estudiarlas por mi cuenta para un examen difícil y que se me permitió el estudiar a mi propio paso y ritmo, que descubrí lo hermosas que son y lo agradables y divertidas que puede ser. Ahora me gusta resolver ecuaciones como un pasatiempo cuando puedo encontrar un momento libre. Continúe leyendo

Opuestos

¿Por qué las cosas malas tienen que existir? Si Dios es tan “bueno” como dicen, entonces ¿por qué permite que lo malo y lo feo existan?

Estas son preguntas comunes que escuchamos todo el tiempo.

¿Y alguna vez has imaginado un mundo sin opuestos?

Simplemente no podría existir.

Necesitamos un punto de comparación para poder “medir” las cosas. ¿Cómo saber si algo está frío si no conoces lo caliente? Ejemplo tonto, lo sé, sólo estoy tratando de aclarar mis ideas aquí. Continúe leyendo

¿Cuál es tu alacrán?

Yo escuchaba a un grupo de damas en un parque, estas se quejaban de la existencia de cosas y personas malas.

Una de ellas decía que Dios no debería permitir que las cosas, personas o eventos malos existieran. El resto del grupo a su alrededor asintió con la cabeza.

Continué mi paseo pensando que cuando yo era pequeño, tenía esa misma postura hacia los alacranes. Yo tenía mucho miedo de ellos. Y estaba tan aterrorizado de ellos que los atraía por docenas. Cuando íbamos a visitar a mis primos en una región donde los alacranes son muy comunes, siempre se sorprendían al ver que tan pronto como llegaba yo a su casa, los alacranes comenzaban a aparecer en las paredes, en las esquinas, debajo de las camas ( especialmente debajo de la cama en la que yo durmiera), en el techo, etc. Por supuesto, mi temor era tan fuerte que les atraía obviamente. (Este es un claro ejemplo de la Ley de Atracción funcionando). Esa horrible sensación de miedo los atraía tan pronto como yo me hacía presente. Continúe leyendo