¡Hurra!

Una de las cosas que más admiro de algunos de mis amigos de la tercera edad es su optimismo y disposición alegre.

Siempre están felices y, a pesar de sus propios problemas personales, siempre tienen una sonrisa en la cara, es por eso que todavía están vivos, creo yo.

Hace algunos años hice un poco de trabajo voluntario en Londres en casas de retiro para ancianos. Un día estaba hablando con uno de mis amigos y le conté sobre un problema que en ese momento me parecía insuperable. No podía yo ver una salida a esa situación y sentía que todo estaba perdido para mí.

Cuando terminé de contarle a mi amigo sobre mi problema, él comenzó a reír a carcajadas mientras me miraba divertido. Continúe leyendo