A la mañana siguiente…

Las alegres voces de los pescadores que regresaban de un duro día de estar bajo el sol durante horas, se mezclaban con las voces de cientos de personas que volvían a su casa en esos enormes botes llamados Vapur.

Todo el mundo parecía cansado pero feliz, ya que su jornada laboral había terminado y estaban libres para relajarse y olvidarse de sus problemas por un rato.

Las cafeterías estaban llenas de hombres hablando y riendo como si fueran las personas más felices de la Tierra. Todo parecía en orden por todas partes.

El puente del Bósforo estaba lleno de coches que iban en ambas direcciones, cargados de gente que deseaba llegar a casa lo antes posible para que pudieran compartir una deliciosa comida con sus seres queridos. Continúe leyendo

Síguelos

Nada en mi vida ha llegado por casualidad. Bueno o malo, cada situación, persona, bendición, problema, enseñanza, etc.

En algunos casos, ha habido un punto en el camino donde he podido ver la razón por la que aparecieron en mi vida. Otros posiblemente guardarán sus secretos para siempre. El tiempo lo dirá.

No hay una sola cosa que yo haya aprendido en el pasado, que no se haya vuelto “útil” en algún momento de mi vida. Es por eso que no considero “tiempo perdido” a cada momento que paso aprendiendo algo nuevo.

Hay un viejo proverbio ruso: “Век живи, век учись” (Vive un siglo, estudia un siglo).

Aprender es una bendición. Sus efectos en nuestro cerebro son sorprendentes y en realidad tiene propiedades curativas también. Continúe leyendo