Tu portada

Dicen que no se debe juzgar un libro por su portada, sin embargo muchos autores (publicados o independientes) luchan por diseñar la mejor portada para sus libros. Saben que una cubierta atraerá clientes y los “alentará” a comprarlos.

Hacemos lo mismo con los seres humanos. Sabemos que no debemos juzgarles por su apariencia física, sin embargo, los hábitos tardan en morir y todavía juzgamos a las personas por su “portada”. Continúe leyendo

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Hace unos años, él empezó a escribir sus pensamientos en su computadora portátil, en la cual los mantuvo ocultos al mundo. Él sólo estaba tratando de poner sus ideas en orden y, el escribir era una maravillosa manera de poner un poco de orden en su mente caótica.

Además de que no necesitaba cuidar su “estilo” u “ortografía”, él escribía para sí mismo. Esto le dio aún más libertad para escribir sus pensamientos sin el temor de ser juzgado o rechazado.

Ese ambiente le permitía expresar plenamente sus ideas, sentimientos y pensamientos de una manera que nunca había soñado. Él quedó enganchado.

 

Podía pasar horas escribiendo sin tomar un descanso y en realidad lo estaba disfrutando mucho. A veces la luna le sorprendía brillando en su rostro como un recordatorio de que era el momento de parar y tomar un descanso. La mayoría de las veces se sorprendió al darse cuenta de que era de noche ya, cuando él había comenzado a escribir en plena luz del día.

 

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